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lunes, 11 de junio de 2012

Efecto peeling

Las breves vacaciones se han acabado rápido, característica intrínseca y perversa de la brevedad cuando es buena. Aun así, creo que han sido las vacaciones más destructivas después de aquellas del 45 en Hiroshima (ser hija de la reencarnación catalana de von Manstein acarrea momentos bélicos imprevisibles). Yo pensaba que pasado mayo la tranquilidad vendría a mí, pero se me antoja un mes y medio movidito hasta el armisticio.

Mientras remato el trabajo de fin de máster (última semana, ¡BIEN!), enlazo competición tras competición (campeonato de España, Rodellar nocturno y Margalef M Xtrem) y asisto a eventos variados como la boda de una de mis mejores amigas o el crecimiento de mis lechugas, no voy a tener tiempo para depilarme. ¡Aja! Esta no os la esperabais, ¿eh? Pues yo tampoco.

Aprovecho ahora para dar cuatro pinceladas sobre estas vacaciones tan abrasivas antes de retomar mis labores:

Estos días hemos estado perfectamente acompañados en todo momento: primero con Alberto y luego con los “Miquelets” en Culla y, más tarde, tres días fanáticos en Albarracín con els Bous de la Salle. Los locales nos han aconsejado y guiado de mil amores y, eso, se agradece. Os guardo una lechuga por cabeza.

Culla: espectacular paredón a la sombra infestado de chorreras. Vías inhumanas, tanto de calidad como de abrasión. Las pieles de manos y muslos te quedan como si hubieses ido a flagelarte devotamente de procesión. ¿Y lo suave que te queda la piel? Si es que me quejo por vicio.
Escalando en Culla. De izquierda a derecha: Alberto en "El poder de Keler" 7c, yo en "Alegre bandolero" 8a y Esteve en "La increible Jul" 8b.

Albarracín: ¿qué puedo decir yo de este sitio, ignorante absoluta del bloque, que os aporte algo nuevo? ¡Su merecida fama ya lo dice todo! La única aportación positiva que vislumbro aquí es la que el bloque me ha hecho a mí. Aparte de añadir más rasguños a mis extremidades -si algún día aprendo a mantelar elegantemente supongo que dejaré de salir arrastrándome por encima de las piedras cual serpiente en plena muda- o cocer mis yemas a la brasa, el aprendizaje ha sido absoluto.

 En Albarracín con els Bous de la Salle. Sí, estoy hablando con Lola y, Neula, que no pierde detalle. Foto: Jaume Oliveras.

Dicho esto, y mirándome las piernas, no es que no tenga tiempo de depilarme, es que no me atrevo (y no por los pelos, que podría ser -es cuestión de tiempo-, sino por los rasguños).