Os acordáis de aquella simpática investigadora con apariencia de abuelita inofensiva llamada Jessica Fletcher? Allá donde fuera se sucedían misteriosos asesinatos que ella resolvía con sagaz soltura profesional. Profesional del crimen, claro está. O acaso alguien duda aun que era la iaia la asesina? Los que ya habíamos llegado solitos a esta sorprendente conclusión es porque poseemos una gran mente ociosa o, en mi caso, además, una mente gra-ciosa (ya veis, estoy como la de mecano: “el fin de semana me dejó fatal”).
Tan buena señora que parecía...Este tipo de habilidades intelectuales –dedicarse a pensar en chorradas- no parecen demasiado prácticas para la vida diaria pero pueden ser de gran ayuda para resolver misterios como los de este fin de semana. Y aquí ya me pongo más seria pues extraños hechos ocurrieron durante el domingo en el tranquilo paraje de Montgrony…
10:00 am. Tras un frugal desayuno, el Dr. House -Esteve-, el sabueso Neula y servidora abandonamos la solitaria población de Gombreny para dirigirnos, a través del páramo (vale, se me ha subido el estilo Conan Doyle a la cabeza, ¿y?) hacía los altos riscos de Montgrony, donde el aire es puro y revitalizante.
11:00 am. Reencuentro con compañeros del gremio e intercambio de informaciones privilegiadas sobre desconocidos sectores y rutas. Calentamiento, y nunca mejor dicho, al sol de La Vena.
11: 30 am. Puesto que el día anterior, mi colega el Dr. H, se había dejado las cintas en una vía del Bac de Sant Hou, nos dirigimos hacía allí para recuperar el tan preciado material. Pero, ¡demonios! -típica expresión detectivesca- Alguien ha sustraído la primera cinta exprés. He aquí el primer gran enigma del día, que permanece aun sin respuesta. Puede a alguien interesarle algo como esto:
Parafraseando al Dr. House: no se la dejaría ni a mi peor enemigo pues es una cinta que lleva más de 8 años de uso y disfrute de mis kN voladores y que ya solo uso para la primera chapa si y sólo si se que no me voy a caer.
11: 55 am. Neula está tumbada al sol sobre la hierba, con los ojos cerrados y una pausada respiración propia del que indaga sobre pistas sutiles y complejas que seguro la llevarán a descubrir al villano ladrón. Mientras tanto, yo estoy asegurando al compañero y ojo avizor por si aparecen nuevas señales. Oigo el graznido lastimero de un pájaro –o quizás sea Dr. H luchando contra la gravedad- y presiento que algo raro está a punto de ocurrir…
Inciso: El Bac de Sant Hou es el primer sector que se halla antes de llegar al parking de Montgrony. Está orientado al Oeste, así que por la mañana no toca el Sol. Además, no acostumbra a estar demasiado concurrido de escaladores pero, como contrapunto, todo aquel que llega o se va de Montgrony (en coche) debe pasar por ahí.
12:15 pm. Neula abre un ojo y emite un gruñido amenazador. Me giro y veo como se aproxima un hombre que debe venir del parking. “Pasea” pienso. Pasa por detrás sin apenas saludar y mientras se aleja lo observo detenidamente: anda a paso tranquilo aunque su semblante no es precisamente amistoso. Desaparece tras la curva que queda escondida unos 50 metros de mi campo de visión y espero verlo de nuevo, caminando hacia los prados o quizá hacia el refugio. Nada.
12:30 pm. Aparece de nuevo el hombre dirección Montgrony. “¿Qué coñe ha estado haciendo el tío este en la fría curva donde solo hay un riachuelo y cuatro placas de hielo?” me pregunto. (Como podéis comprobar, gracias a la tozudería del Dr. House en querer llegar a la reunión cueste lo que cueste, puedo disfrutar de casi una hora de reflexiones y pesquisas.)
12:40 pm. De nuevo vuelve de Montgrony el mismo hombre, pero esta vez va a paso más ligero. Cuando pasa por mi lado le saludo con sorna y me responde con una tímida sonrisa. Me percato de ahora que lleva un bolso de piel marrón, más propio de una señora que de un tipo como él, entre sus manos. Se dirige de nuevo a su rincón favorito, no tengo ninguna duda que este tipo no es trigo limpio.
12:45 pm. Pasa otra vez sin el bolso. Esto ya me escama... ahora solo quiero que Esteve baje de una puñetera vez. Entonces sucede algo que confirma mis sospechas de que aquí hay gato encerrado: un coche de los mossos d’esquadra aparece por el otro lado del valle. Un minuto más tarde, cuando sobrepasa la vaguada pasa zumbando por detrás de mis talones (es lo que tiene asegurar en el Bac de Sant Hou…).
12:50 pm. El vehículo policial vuelve de Montgrony pero esta vez pasa mucho más despacio. De manera instintiva espero verlo marchar pero, emulando al tío del bolso, queda escondido tras la curva durante al menos diez minutos. “¡Elemental, querido Watson! estos han ido a por el bolso” me digo.
12:55 pm. Baja Esteve y le cuento lo del tipo raro y los mossos. “Pues irían de paseo y se han parado todos a mirar el riachuelo, ¿no ves que se aburren? Es que tienes unas cosas...venga, vamos a la Freixa, que te aseguro” Mi gozo en un pozo, en fin, quizás tenga razón.
13:00 pm. Al llegar a la Freixa noto cierta excitación entre nuestros queridísimos primitos y amigos. “Uno como tú hacía falta, Esteve” dicen. ¡Ha pasado algo! Ya no puedo más, el cotilleo me corroe y subo por el camino más rápido hacia ellos “Contadlo todo ya, por favor”. Nuestro valiente primo Uri nos cuenta los hechos acaecidos:
Volvía él de la furgo hacía el sector cuando se encuentra en el parking al tío raro empujando contra un coche y gritando en tono amenazador a una mujer, supuestamente su novia. Resulta que el tío quiere conducir pero la mujer, con mejor criterio que él, no le deja. Entonces el tío empieza a amenazarla levantando la mano y ella, asustada llama a los mossos. El tío, para acojonarla, le coge el bolso dentro del cual se ve que hay costo “Cuando vengan se lo daré, pa que vean que es tuyo”, dice. Entonces, Oriol y otro escalador que está también por allí van a apartar al tío que con el típico dialecto del que va ebrio les suelta un “A ella ya no la voy a pegar pero a ti sí”, mientras ella aprovecha la ocasión para arrancar el coche y alejarse, y un, cito literalmente, “A ver si me vas a tener que hacer que te tire por el barranco”. Por suerte para el tío (dudo que pudiese hacer demasiado contra un campeón de judo) llegan los mossos de esquadra que ponen punto y final al festival de improperios made in jotabé.
Ese caso está cerrado, pero el de la cinta robada continúa sin resolverse…Yo solo espero que al ladrón no se le ocurra usarla.
Porno eròtica sexual. No, que no lo digo yo, que es el ingenioso nombre de esta vía de La Freixa. Qué grande y qué dura...la vía.