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domingo, 13 de enero de 2013

La profecía: tercera parte

Las escrituras apócrifas encontradas en la tumba de San Güllich rezan:

El primero lo construirá a pedazos y durante un par de años: será funcional aunque poco estético y raro. Aprovechará una arcada antigua y olerá a pis de gato.
Y así se hizo.

El segundo lo construirá en un mes: se lesionará, se magullará, se desmembrará y sangrará hasta negar el mismísimo Rotpunkt. Será el más grande y olerá a bodega.
Y así se hizo.

El tercero lo construirá en un año: su experiencia y grandes sabios con Gárgolas le ayudarán. Otros -no tan sabios- cavarán, encontrarán fósiles y beberán cerveza (y si lo dicen las escrituras va a misa). Será magnífico y olerá a resina. 
Y así se hizo.

Aun sin entender porque las escrituras tienen esa extraña obsesión con los efluvios, me congratulo de que no mencionen un cuarto episodio constructivo –si bien no he podido acabar de leerlas pues estan manchadas de chucrut y magnesio-. Lo que si me queda claro es que Esteve ha acabado con su tercera obra magna y, lo digan o no las escrituras, le ha quedado espectacular.

Parte importante del éxito ha sido gracias a los amigos de Gárgola que le han aconsejado, asesorado y ayudado dando muestra de su gran conocimiento del tema (si lo hubiesen hecho ellos habría quedado todavía mejor, pero Esteve no se hubiese divertido tanto). GRÀCIES!

Sin más, os dejo con una secuencia de imágenes para que veáis la transformación de bodega a búlder:
1. La matanza de Texas ha empezado...
2. Moviendo los hilos.
3. El ingenio contraataca.
4. Tomando forma.
5. Los "rebajistas" del suelo.
6. La unión hace la fuerza: Bulder 1+ Búlder 2
7. Prebase: Primera capa de maquillaje.
8. Colorete: Segunda capa de maquillaje.
9. Listo! Vista desde Búlder 1
10. Unión acabada o "el empalme".
11. Ooooh
12. C'est fini!

miércoles, 15 de febrero de 2012

El Morcillas (o Murcia style)

Este fin de semana he estado triscando por tierras murcianas con los amigos de Gárgola. El plan consistía en visitar el nuevo rocódromo que Gárgola ha construido en tiempo récord en la ciudad de Murcia, ir a la inauguración el viernes, competir el sábado y lo que surgiese el domingo.
Del roco, qué decir, pues mucho mejor que cualquier estructura de las competiciones estatales. De hecho, la compe del sábado fue de las más duras que mi cuerpo puede recordar (y, sentadita en el sofá, doy fe de que aun se acuerda ahora). De esto no voy a hablar más, tenéis información aquí.

Cualquiera con pocas ganas de escribir os diría que fue genial y que hubo muchas risas con el equipo Gárgola y los murcianos. Esto sería aproximado a la realidad, pero tampoco le haría justicia a lo que fue el fin de semana. Personalmente, si hay algo en este mundo que me llena de júbilo es comer bien rodeada de gente jacarandosa (y no es un refrán, pero podría serlo). Pues eso es exactamente lo que hice yo en Murcia a parte de engendrar más agujetas que Stallone después de rodar Rocky V.

Amigos, tener agujetas en las piernas ya es posible con este tipo de bloques.

Lo de las agujetas es la historia de siempre: muchos bloques muy duros y poco músculo muy atontao. Y lo de comer bien lo debo a tres sitios concretos de los cuales paso a dar la reseña gastronómica, por si se os ocurre ir a Murcia:

Nº1- El Morcillas: durante todo el fin de semana estuve varias veces repostando ahí porque está al lado del rocódromo. Comimos paella, migas, tortillas, volcanes (patata frita, huevo frito, verduras fritas, carne a la brasa) y otras delicias de la huerta murciana. Para chuparse los dedos llenos de magnesio. Detalle exótico: La gente cogía vainas de habas frescas para comer la rica legumbre acompañada de cerveza.

Nº2- Madre de Dios: los amigos murcianos nos llevaron a este céntrico restaurante de tapas donde por muy pocos cuartos cenamos demasiado bien. Detalle crucial: reservad si no queréis esperar lo que nosotros (pero mereció la pena).

Nº3- No es un restaurante, pero también comí muy bien: fresas frescas del mercado, tostadas con tomate (sí, sí,¡pa amb tomàquet, qué ilusión!) y queso y jamón a la plancha. Los que lo regentan son un amor de personas. Detalle curioso: “me dejé” el trofeo en la estantería de la entrada, para que se acuerden de mí (y para que vengan a mi casa a devolverlo).

Y escalar, lo que se entiende como tocar roca y subir, pues no demasiado. Pero, y ahora sí, fue genial.

Jose Luis (Jotalu), Marina, Iris y Tere (los amores de personas), Miguelín (el que enseña a salir de las piscinas) y la que escribe (cisne blanco otra vez, veo).

Más fotos y comentarios en el blog de Bi.