jueves, 29 de agosto de 2013

Visualización

El otro día discutía con Esteve acerca de la visualización. Él me comentaba que, hoy en día, raramente visualiza las vías; solo lo hace puntualmente con aquellas que son difíciles de recordar y únicamente con el objetivo de tenerlas más claras. Yo, en cambio, visualizo a menudo, cuando tengo una vía en mente, sea fácil o difícil, evidente o liosa. Normalmente visualizo en la cama, antes de quedarme frita. Pero también mientras conduzco, nado, corro, cocino, dependiendo de lo motivada que esté. Si bien es cierto que la mente, a veces -muchas veces-, me juega malas pasadas y, en medio de un pegue imaginado, se me rompen cantos, se parten cintas, me caen escaladores encima, me muerden murciélagos o, simplemente, acabo pensando en cosas que aparentemente no tienen nada que ver. 

En cualquier caso, creo que la visualización es una ayuda indispensable para llegar a la cadena exitosa y con menos pegues. Aunque hay personas que prescinden de ella, para mí es casi elemental. 

Opino que, en mi caso, la visualización es importante por dos motivos:

1- Para recordar los movimientos e interiorizarlos de manera que durante la ejecución me mueva más fluida y eficazmente. 

2- Para asumir que puedo encadenar esa vía. Es decir, para ganarle el juego a la psique y así disminuir la presión en el momento de escalar. 

Como es un tema poco discutido por la comunidad escaladora (confesémoslo, después de un buen día de escalada y ante un par de cervecitas con los amigos, nos apetece hablar de muchas cosas pero ninguna de ellas trata sobre la visualización) he sondeado a varias personas asiduas a esto de trepar para considerar sus experiencias y opiniones. Personalmente, me ha interesado observar la variedad de ideas aportadas y la diversidad de usos de la visualización. Creo que es de lo más interesante que se ha visto por este blog -cosa nada difícil, por otro lado-. Ahí van unas cuantas frases tecleadas por dedos sabios y callosos como respuesta a mi pregunta ¿Visualizas tus proyectos?:

Mar Àlvarez
Quédate con la idea general: "Visualizar, y eso qué es??" jajajaja
La verdad es que no, nunca visualizo mis proyectos. Quizá al principio de empezar a escalar, más que nada porque no pensaba en otra cosa que no fuera la pared, incluso por la noche soñaba con que me subía por lugares dificilísimos que debían ser como 9c o así jajaja qué desilusión cuando me despertaba y me daba cuenta que por lo máximo por lo que me subía era 6b jajaja. Ahora en serio, no visualizo nunca. Cuando dejo el sector de escalada me olvido por completo de la vía que estoy probando, y cuanto menos piense en ella mejor. No me gusta estar a todas horas pensando en vertical. Ni siquiera los momentos antes de subirme por la vía, como mucho si no tengo algún paso claro intento recordar sus movimientos y ya está. 
Lo de visualizar, imagino que es útil en los segundos o terceros pegues para recordar exactamente los movimientos y no equivocarse, pero cuando ya se tiene la vía matizada es algo que depende de cada uno, cada persona es un mundo y no a todas nos van bien las mismas técnicas. No creo en las técnicas universales sino en las personales. 

Oriol Salvadó
Sí que visualitzo, sobretot quan porto masses pegues pel meu gust! si és una via que em costa, i que tinc ganes de fer-la, ho faig molt sovint, i sobretot al llit... Quant a la utilitat, això ja és més difícil. Diria que per l'escalada no ho és massa, però PER NO DORMIR va de puta mare, ja que em poso tan nerviós, que em desvetllo...

Teresa Troya
Realmente no acostumbro a visualizar mis proyectos y de hecho no me gusta. Si visualizo demasiado voy más automática, sin pensar en los movimientos y por lo tanto menos concentrada en lo importante y más en sumideros de energía (como sensaciones, alejes, ... ). Lo que sí suelo visualizar son las secciones duras. En cambio, en vías a vista, flash o en competición, cuanto más y mejor visualice, mejor resultado y sensaciones. En cuanto a su utilidad, creo que sí, en todos los deportes se visualiza. Pero como todo, depende de cada uno. 

Iris Matamoros
Yo no es que sea de visualizar siempre todo, pero sí que hay 2 o 3 casos en los que suelo hacerlo: 1. Cuando voy a dar un pegue a vista; intento visualizar y descifrar todo lo que puedo desde el suelo. 2. Cuando voy a dar un pegue al flash a algo muy duro; intento tener muy claro lo que haré en cada momento para luego ir al "plan". 3. Cuando en una vía ensayada hay una secuencia de gran complejidad, de esas en las que tienes prestar atención a varias cosas a la vez y sino vas para abajo! En este caso me gusta visualizar bien antes del pegue y así llegar a la secuencia como si ya la hubiera hecho varias veces! Creo que sí, que es muy útil, pero no es fácil hacerlo bien. ¡No es solo imaginarse escalando! 

Andrea Cartas 
Pues sí que visualizo, de hecho lo hacemos los dos (Carlos y yo). Personalmente, creo que es muy ventajoso recordar las secuencias para "ahorrar pegues" e incluso conseguir coger el ritmo a la vía con más facilidad. Suelo recordar aquellos movimientos que me suponen un problema, trato de imaginarme haciéndolos, resolviendo la secuencia de manera más eficaz... Así cuando llega el momento de la verdad, mi cuerpo responde como si ya lo tuviese automatizado, solo se deja fluir... Es malo pensar cuando escalas, lo mejor es dejarse llevar y colocarse de manera adecuada, por eso, haber visualizado secuencias previamente ayuda mucho. 
También está el tema de visualizar para automotivarse, o visualizar para aumentar la focalización o para simplemente no pasar miedo en un aleje o evitar la presión en situaciones de estrés... En fin, el tema tiene para rato y como me enrollo mucho siempre te lo dejo a tu retorcida imaginación. 

Dani Moreno
La visualización desde el suelo para una vía a vista, para mí es importante echarle un vistazo a la vía, intentar dilucidar los movimientos o las secciones... pero en estos intentos no tiene tanta importancia como el ritmo a la hora de escalar y la velocidad a la hora de tomar decisiones una vez estas metido en la ruta o visualizar las secciones en el momento. 
Para mí cobra más importancia la visualización (o ensayo en imaginación creo que sería la palabra correcta) en una vía ensayada, el verte a ti mismo en tu mente haciendo esa secuencia que tanto se te resiste, escalando a ritmo y sin dudar, estas prácticas viéndonos a nosotros mismos escalando como se "debería" nos predisponen positivamente.
Cuando la cosa ha pasada de ser una vía ensayada, a un proyecto, y de ahí a una obsesión... yo creo que se quiera o no uno vive por y para esa vía en concreto, sueñas con la vía, diseñas bloques idénticos a cada una de sus secuencias, te quedas embobado en cualquier momento viéndote en la ruta, intentar sentir como agarrarás la pinza de la tercera chapa, etc. Yo creo que es un proceso "positivo" porque esa ambición te empuja al final a encadenar... pero a la vez, si no conseguimos controlar nuestra mente en este aspecto y se convierte en una pura obsesión es MUY negativo, ya que derrochas (aunque se crea que no) muchas energías en cada "ensayo en imaginación", es más, en cada uno de estos pegues ficticios recreas sensaciones que si una vez en la ruta no tienes te condicionan al fracaso.
A mí me gusta motivarme con un proyecto, diseñar bloques, darle pegues, soñar con él, pero intento controlar mucho lo de verme a mí mismo escalando en él (ensayo en imaginación) antes de ir a dormir o cuando sea, prefiero visualizar en el momento mismo de la acción, justo antes de acometer la ruta.

Lali Bofill
La veritat és que som una mica anàrquics amb el tema. El Quim no ho fa mai, és d'aquells que quan enganxa el llit es queda fos. El que si fa i jo també és el típic moment que baixes de la via i et quedes empanat amb la mirada perduda i els gats a la mà recordant els moviments. I jo, algunes vegades ho he provat però sense adonar-me em trobo pensant en altres coses, sóc una mica dispersa. Per mi és un bon recurs que hi ha gent que sap aprofitar i d'altres que no. El que si practico és interioritzar les bones sensacions que tinc en una via (per exemple, si un dia l'he montat flutant o m'han sortit bé els passos dificils...) i el dia que vaig encadenant intento recorre a aquestes pensaments/sensacions. En canvi si un dia la via no em va bé, allò que no saps perquè i t'arrossegues, intento no tenir en compte aquestes sensacions. 

Dani Fuertes
Yo creo que siempre es útil visualizar, tanto cuando escalas a vista (evidente) como en tus proyectos.
Cuando escalas "a vista" la visualización y el coco (la manera de afrontar ese "a vista") es el 50% del encadene, esto es una evidencia, todas las vías que puedas hacer en dos o tres pegues o en el día, puedes hacerlas "a vista", es solo cuestión de visualización, en tan poco tiempo a la vía no le ganas nada, con lo que podrías hacerla "a vista", por eso es tan importante la visualización en la escalada "a vista". Esto, por supuesto, es muy difícil, el llegar a escalar una vía "a vista" con el mismo dinamismo y el mismo ritmo con el que la escalas en un segundo pegue es realmente difícil, pero posible!! Por esto hay gente que escala tan bien "a vista" y gente que escala tan mal y no tiene nada que ver con lo fuertes que estén o dejen de estar.
En un proyecto también es muy bueno visualizar, si un proyecto es realmente duro para ti, es bueno visualizarlo en casa, recordar secciones e incluso buscar soluciones para eso pasos que no te salen o que te cuestan, es un trabajo mental en la vía que tienes que hacer en casa y que te ayuda mucho, por lo menos en mi caso. Muchas trucos los he encontrado en casa! y es verdad! pero bueno me imagino que no a todo el mundo le funcionará...
Pienso que si solo te vinculas a tu proyecto cuando estás dándole pegues tienes menos posibilidades de hacerlo que si estás centrado en él también en casa o en el panel, sin entrar en la locura, claro!!! yo, por ejemplo, llevo todo el verano pensando en el proyecto de este otoño!

Recapitulemos. Hemos podido comprobar como cada uno visualiza (o no) con objetivos distintos: recordar secuencias, automatizar movimientos, motivarse, etc. De sus palabras también se extrae que, para algunos, la visualización no parece una herramienta indispensable para encadenar -sobre todo en vías ensayadas- pero sí más útil en vías a vista o en competición. Lo que sí parece una idea general -aunque cada uno lo expresa de distinto modo- es que visualizar mal o en exceso puede ser perjudicial para un encadene. En resumen, que cada uno haga lo que quiera o pueda. Pero, para aquellos que nos gusta visualizar y creemos que nos beneficia, hay mucho camino para explorar y potenciar nuestra visualización.

Como opinión personal, decir que me parece especialmente sorprendente, clarificador y positivo el comentario de Dani Fuertes. Aunque cada párrafo de todos ellos (que nadie se ponga celoso/a!;) )aporta algo interesante. Y por este motivo, porque aquí sí que cada persona tiene su método concreto, me gustaría conocer más opiniones. Es un tema realmente interesante así que, si no os da demasiada pereza, me gustaría que compartieseis vuestra experiencia como han hecho ellos: explicad si visualizáis o no y cómo lo hacéis. :)

jueves, 15 de agosto de 2013

Una tarde en la playa

- ¿Sabes nadar?

- Sí, bueno…he ido a dos cursillos de natación, donde, aparte de ingerir cloro más allá de lo recomendable también he aprendido a dirigir mi cuerpo flotante de un lado a otro de la piscina.
 
Esteve, él sí sabe nadar.

Y, arqueando una ceja, el chico se alejó dando brincos con sus pies de gato y dejándome preocupada mirando la rabiosa espuma de las olas. Está bien, me dije, sé nadar y, aunque quizás no pueda emular a Mireia Belmonte, sí a esa boya amarilla que veo a lo lejos. No me voy a ahogar, no. No a menos que aparezca un tiburón blanco, un banco de medusas cubo –que, aunque australianas, son mortales de necesidad-, el calamar gigante de Julio Verne o un tsunami perdido por el Mediterráneo pero no por eso menos mortífero.

Ignasi. Como se puede ver, y ya es mala pata, el agua estaba movidita justo en la zona de escalada.

Tan apacibles ideas se repetían de nuevo en mi cabeza y llenaban de sudor mis manos, especialmente cuando lo intenté. Me calcé los gatos y subí por el pequeño acantilado que hay en la Platja de la Móra (La Móra). Dos veces. Hasta conseguí caer en las aguas embravecidas del Mediterraneo –pánico, pánico, pánico-. Pensé que iba a morir, pero al final no. Ja! Me río yo del Cabo de Hornos. 

Yo con el corazón, y el hígado y el páncreas y la bufeta si me apuras, en la boca.
Eso sí, el resto lo pasaron muy bien.

Mirad cuánta espuma. Y Esteve tan contento. Como se nota que no ha visto La tormenta perfecta.

jueves, 8 de agosto de 2013

Vacaciones simétricas

Dos eran nuestras premisas para las vacaciones: la primera, escalar en sitios frescos y, la segunda, escalar en sitios tranquilos. Con estas ideas en mente salimos dirección noroeste, sabiendo donde empezaríamos pero desconociendo el destino final. La ruta, vista retrospectiva y nostálgicamente, ha cumplido con las expectativas iniciales así que, para quien pueda servirle, detallo ligeramente el viaje (y cuando digo ligeramente no me refiero, para regocijo vuestro, a un texto corto; sino a uno bien largo pues siento que el don de la brevedad lo perdí hace ya dos líneas). Vamos a ello!
La ruta, bastante simétrica a la ida y a la vuelta, Google Maps mediante.
Los Meses

Pequeña pared ubicada en Canfranc, población oscense cercana a Francia –fue un paso fronterizo clave en tiempos revueltos como la Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial o la Fiesta Mayor de Jaca- con una estación de trenes tan espectacular como sobredimensionada. 

Pero a lo que iba, la escuela de Los Meses es ideal para los meses de verano. Si vais, aparte de poder hacer bromas tan malas, podréis disfrutar de sus vías de resistencia, técnicas y atléticas, cobijadas en la frescura del bosque pirenaico. Para más información consultad aquí: escuelalosmeses.blogspot.com.es
El pequeño paraiso perdido de Los Meses.
Cicera

De vuelta al desfiladero de la Hermida, tres años más tarde, y todo sigue igual –o mejor-. Imaginábamos que las vías estarían más sobadas y marcadas, pero nada de eso: siguen (muy) adherentes y, algunas, sin pizca de magnesio.

Atención si vais a dormir a Santa María de Lebeña porque es un antiguo recinto sagrado druida y no solo corréis el riesgo de que se os aparezca un duende celta cabreado (y no sabéis la mala leche que gastan desde que les han recortado el sueldo), sino que también os arriesgáis a que os multe la benemérita. Que por cierto, también van de verde.

Total, que en Cicera nos reencontramos con Ruben y Cris, a los que no veíamos desde Fin de Año. Ellos sí que son buenos (y no los duendecillos verdes) y nos recomendaron dos sitios clave: La playa de Torimbia, donde tomé mi primer baño en el Cantábrico -una, que es de pueblo- y Teverga, donde luego os contaré. Faltan palabras de agradecimiento en el diccionario de la RAE para expresar mi gratitud eterna hacia ellos por tan magníficos descubrimientos.
Atardecer romántico en Torimbia mientras los vecinos hacían sardinada escuchando al Fary.

Teverga

Dejando a un lado los 7a’s, Teverga es un paraje para enamorarse, precioso, de 10 estrellas sobre 5. De ahí me gustó todo: la roca, tan buena; la gente, tan amable; la temperatura, tan fresca; el entorno, tan verde; y la ternera, tan rica.

Aunque, como os he advertido, los 7a’s son auténticos muros inescalables. Ya el primer día nos tumbaron tres y pensamos que nos habíamos equivocado de destino. Pero perseveramos y, aunque nos continuamos cayendo en los 7a’s, empezamos a encadenar otras vías más difíciles (de grado, que no de dificultad –hete aquí la paradoja-).
Estirándome al máximo en el paso largo de la entrada de Samba pa ti, 8a del Covachón. Foto: Manuel González.

Esteve disfrutando del desplome en Loba Flaca, otro 8a de continuidad del Covachón. Foto: Manuel González.
En Teverga, además, se pueden hacer otras actividades igual de sufridas que los 7a’s. Nosotros, por ejemplo, hicimos la Senda del Oso en bici, para congratulo de nuestras delicadas posaderas tan poco acostumbradas al sillín. Otro día, escarmentados del rollito cicloturismo, salimos a correr por la dichosa Senda, antigua vía de tren minera. Realmente vale la pena darse un garbeo senda arriba, senda abajo (pero si vais a hacerlo en bici…llevad culotte).

Estuvimos casi dos semanas escalando por allí y todo iba según lo previsto, encadenando bastantes vías pero cayendo en los 7a’s, hasta que un día, de repente, llegó el calor. Y nos fuimos.

Rumenes

Antes de ir a este sector de chorreras góticas que te sorprenden por la espalda mientras escalas, fuimos al pueblecillo de Búlnes, para gozar de las vistas del Naranjo. La gente sube ahí con un funicular que te ahorra 400 metros de desnivel. Pero nosotros preferimos ahorrarnos los 17 euros que te vale el corto trayecto y subimos andando alegremente, entre cabritas y un riachuelo, hasta el mirador del Picu. Ciertamente, mucho mejor la segunda opción, independientemente del dinero invertido. Algo curioso, pues para los propietarios del funicular es totalmente al revés: mucho mejor la primera opción, totalmente dependiente del dinero ahí invertido.
Collage Asturiano con el Picu Uriellu presidiendo. Atención a las deliciosas y calóricas Corbatas de Unquera y a la también deliciosa pero adelgazante guía de Escalada en Asturias.
Al día siguiente reemprendimos la actividad trepadora en Rumenes, disfrutando de sus vías largas y espectaculares y del aire húmedo y fresquito que anunciaba lluvia. Solo pudimos escalar un día porque el agua y el calendario nos obligaron a marchar dirección este, hacia casa. 

Antes de finiquitar las vacaciones, y para hacer más agradable el camino de vuelta, volvimos un día a Los Meses y, de ahí, a relajar los brazos –y cargar las lumbares- buscando setas por el Pirineo. Parece mentira pero esto de divagar como zombis jorobados por un bosque durante horas y horas observando hongos nos tiene totalmente enganchados. Pero, comprendedme, la recompensa, igual que en la escalada, bien lo vale.

Boletus en un lugar no muy lejano (entiéndase "no muy lejano" como de aquí a Alfa Centauri, ser más precisa no me está permitido).

viernes, 12 de julio de 2013

La tentación vive arriba

El otro día, en Tres Ponts, en una de sus inacabables vías, me encontré con una cinta exprés fija, de esas que están ancladas a la chapa con maillon. No obstante, la cinta, que ya estaba muy viejuna, no tenía mosquetón inferior así que deduje que alguien lo había quitado por precaución. Y es que, con las desgracias continuas de accidentes que observamos día a día, estos pequeños detalles con vías montadas ad eternum son cada vez más importantes. 

 Confesémoslo, las vías montadas son una tentación. Ya no digo vías con esas cintas fijas que parece que lleven ahí más tiempo que las propias chapas. Me refiero a las que están niqueladas, con flamantes mosquetones que nos invitan a un pegue sin compromiso a reunión. Sí, somos muchos los que más de una vez, ante la tesitura de probar una nueva vía, nos hemos decantado por la que ya estaba adornada con expreses. Ahora, tal y como está el patio, algunos nos lo miraremos dos veces antes de subir. 

Pero no es sobre seguridad que quería hablar, sino de esa tendencia que tenemos los humanos a tirar por el camino más comodón. Está claro, entre dos vías de grado similar la mayoría escogeríamos la ruta montada, si no hay nadie más en la sala. La cosa ya se pone más fea cuando la persona que la ha montado está ahí presente y dispuesta a escalarla. 

Cierto que no hay ninguna norma escrita y que cada uno actúa según su criterio. El mío es el de evitar cualquier aglomeración en una vía porque me incomoda sobremanera la sensación de que haya un par –o dos, o tres- de ojos que esperen ansiosos a que ponga mis pies en el suelo. Más chungo lo tengo cuando la vía en cuestión la he montado yo y hordas de escaladores quieren probarla (entiéndase por horda más de dos; ya sabéis, tres son multitud). Mi naturaleza complaciente siempre suelta un “por supuesto que puedes probarla” cuando, por dentro alguna vez, he pensado “pffff, qué rollo”. En mi opinión, nadie es dueño de una vía por tener las cintas puestas; por otro lado, las expreses son un reclamo sin igual y, cuando un sector tiene todas las vías libres y alguien quiere probar ESA vía que concretamente acabas de montar, a veces te hace sospechar si no será por lo antes mencionado (descontando que sea su proyecto, obviamente). En cualquier caso, no seré yo quien prohíba a nadie probar una vía que tenga montada. Es más, generalmente me encanta compartir secuencias y trucos igual que si fuesen recetas con mis vecinas octogenarias. 

Lo que ya no veo tan disimulables son otro tipo de actitudes. Por suerte, las he vivido en tercera persona y no me he visto en el mal trago de dar una respuesta desagradable o -mucho más probable- quedarme con cara de tonta sin saber qué decir. Os cuento dos:

Situación 1:
Un amigo escalando una larga vía de 40 metros. Entonces, cuando el chico ya ha superado la mitad del itinerario, un hombre le grita desde abajo, “Oye, te importaría bajar que mi mujer quiere darle un pegue y sino se enfría?” y él, descolocado, se baja. De acuerdo que el chico no fuera encadenando, cierto que ella la tenía a punto y, además, entre ellos había buen rollo –después de eso ya no tanto-, pero, yo me pregunto, ¿vale la pena crear una situación tan tensa?, ¿acaso unos tienen más privilegios que otros por tener la vía a punto o por haberla montado?, ¿es que la mujer en cuestión era muda? No, no, no. O sí (sí, si el que te pide que bajes te apunta con una recortada, pero ese es otro tema).

Situación 2:
Un amigo se acerca a una pareja de escaladores que están probando la misma vía. El diálogo fue más o menos así:
Amigo - Perdón, después de vosotros… ¿puedo probarla o va alguien más?
Escalador desconocido – Sí, mira: ahora le da mi colega, luego le doy yo. Entonces, luego va él, luego yo, luego él, luego yo y entonces, ya si quieres, vas tú.
            Amigo - (desconcertado) Vale gracias, ya pruebo otra. 
 
La amabilidad, queridos míos, no conoce fronteras además de escasear. Lo que yo no quiero ni imaginar –mierda, ya lo estoy haciendo- es qué sucedería si juntásemos a estos dos simpáticos y agradables escaladores con la impaciente parejita del primer caso y, para entretenimiento del respetable, queriendo probar todos la misma vía. Ahí sí que el que tuviese la recortada, y nadie más que él, llevaría toda la razón del mundo.

Me despido ya por hoy con unas fotos de Jaume Clua en Terradets Nord (Regina), en la vía Revifalla, un precioso 8a+ que encadenamos hace unos meses. Y menos mal, porque ahora lo único que se cosecha ahí son picadas de mosquito, yo me llevé 10. 

sábado, 29 de junio de 2013

Examen de consciencia

Ayer hice un examen –casi me desmayo, ya no recordaba lo que era estar nerviosa de verdad- y he estado toda la noche en una alegre duermevela bipolar: intercalando espasmódicamente los recuerdos del examen, que el joputa de mi subconsciente exhibía en mi cabeza, con ideas alternativas conscientes para despistar a ese cabrón. Cada vez que estaba a punto de dormirme pensando en la rutinaria vida de unas marmotas alpinas, del fondo de su madriguera se aparecían mis respuestas para atormentarme hasta que una taquicardia me despejaba de golpe.

De todas formas, no todo ha sido tan estresante, he comprobado que ir a escalar una tarde de cada tres días de estudio me ha sido muy beneficioso. O como mínimo lo ha sido para la escalada, puesto que encadené La joia de l’Alamut (8b) en la Colònia Puig, Montserrat. Ahora solo falta que lo sea para la otra parte -contemplar la opción de suspender me da jaqueca- y podré dormir como una marmota mediterránea de nuevo.
He aquí un fotograma del vídeo que hicireon los chicos de Namuss Films en la vía de marras.
Hasta que me den la nota estaré con la maldita letanía del examen, así que he de llenar la cabeza de lo que sea para mi salud mental –para recuperarla, digo-. Una buena manera de hacerlo es echar un vistazo a las búsquedas en Google que han traído visitas al blog durante estos últimos meses:

como usar el escalador sin que me duela la cintura – la pregunta que me hago yo es otra, ¿cómo estás usando tú al escalador?
cuales son las grandes preguntas de la humanidad – lo que a mí me inquieta es que Google haya descubierto las preguntas trascendentales que nos hacemos en este blog.
como pasar de macho beta a macho alfa – hay que esforzarse mucho. Observa la naturaleza. A las hormigas rojas, por ejemplo.
como se escribe madafaqa – ya empezamos con las tautologías, hijo de la gran…
es nos mal que cuando reglo huelemal – e aquí una mecanógrafa novata menstruando
escalada en las peñitas – pa la peñita que escala en la montañita
escaladoras secso – secso grado, imagino.
fotos mias escalando - ¿de verdad hay alguien que pregunta eso a Google?
frases inexplicables de amor – mi corazón palpita como una patata frita
imagenes que diga q un verdadero caballero no habla lo que ase con su novia a sus amigos – ola ke ase?
las mas grandes preguntas de la humanidad – II Tomo. Empieza a preocuparme el criterio del sr. Google.
los mayas se equivocaron con el fin del mundo – No jodas!?! Y yo que pensaba que el juicio final ya había empezado in Spain, con tanta justicia repartida a diario…
macho beta humano – aquí hembra omega humana, ¿dígame?
metiorritos cañendo al mundo – menuda caña de metiorritos, eh Dimitri? el fin del mundo maya quizás no, pero el ruso ya ha empezado
niña con muchos demonios en Europa –  bueeeeno, aceptamos demonio como animal de compañía
ñiños de monio – ño, basta ña de de monios
que no me inviten a beber hoy –  vale, pues a ese ni agua
quiero resolver un misterio pero no tengo uno –  esto va como va, querido Watson, si tienes suerte te toca (como a los de Método 3) y si no, pues a fastidiarse.
reacciones macho alfa abandonado – el aullido y las micciones descontroladas
soñar con pelos y lechugas en las piernas – pero, ¿lechugas iceberg o escarolas? El cambio puede ser muy significativo.
عکس لاک پشت نینجا ها – me he quedado de piedra hasta que he buscado la traducción y es “ Foto de las tortugas ninja”. Ahora lo entiendo todo.
vajinas grandes y qe se vean los pelos – no se me ocurre un final más bonito, oye. 

jueves, 13 de junio de 2013

Memorándum

Las compes no oficiales de primavera ya han acabado para mí. Ahora quedan las más divertidas y populares, como el Vilabloc este sábado en nuestra querida Vilafranca o el Open de Terrassa, dentro de dos semanas. 


De la última prueba, que fue el Campionat de Catalunya d’escalada en Bloc, aun me siento cansada pero puedo afirmar que ha sido la competición que más me ha aportado de todas. Los bloques de Fèlix y Helena fueron variados e imaginativos, creo que gustaron mucho a todo el mundo. Imagino que si solo hubiese probado los bloques que me pertocaban no me habría cansado tanto pero a Maud se le ocurrió que podríamos probar los bloques de la clasificatoria de los chicos. Sinceramente, blocar con ella es como asistir a una masterclass de movimiento en resina: la tía lee exactamente el movimiento y lo escala con todo el cuerpo, no solo manos y pies. Para mí es toda una novedad, ya que en roca no se acostumbra a escalar así, pero en cambio, está a la orden del día en las compes de bloque del mundo: dinamismos, equilibrios, tensión corporal, contorsionismos… Además, Maud también me dio varios consejos para mejorar cada intento; como el calentamiento adecuado, cepillar las presas (las de pie también), limpiar los gatos escrupulosamente, regalar un jamón al juez y otros trucos sacados de su dilatada experiencia en competiciones internacionales. Detalles que me gustaría recordar para próximas ocasiones aunque, tal y como estoy últimamente, es posible que lo olvide todo rápidamente. 

Momentos de la competición en la Sala Ingravita de Igualada.
Hemos aprovechado los intervalos entre cada competición para inaugurar la temporada en Sant Llorenç del Munt. Cada año me reafirmo: es un escuelón! Pues bien, estábamos un domingo en la Font Soleia y elegí La Panxa del Bou (7b+) para empezar. Sabía que la había probado pero no estaba segura de haberla encadenado. Consulté el 8a.nu desde el móvil y aparentemente no la había hecho durante el último año. Fue una buena jornada pues encadené bastantes vías así que por la noche estaba ilusionada de poder apuntármelas y, cuál fue mi sorpresa, cuando vi que La Panxa del Bou la tenía encadenada desde el 2009. Nunca imaginé que podría olvidar una vía, me quedé amnésicamente perpleja. 

También hemos estado algunos días por Margalef degustando los viotes de Vicent. Fue con él mismo y en la Catedral donde sacamos el tema: cómo puede ser que de algunas vías recordemos perfectamente los movimientos y que de otras no sepamos ni siquiera si las hemos probado. La hipótesis del clarividente equipador es que, en ocasiones, al cerebro le falta algo más que un tornillo; es decir, que nuestro organismo está ligeramente carente de algún elemento importante para la memoria (que debe ser lo que le sucedió a la Infanta, claro). En esos momentos sería más difícil retener la información de una vía. Aunque mí se me ocurren otras cosas relacionadas con el aprendizaje. Como sabéis, es más fácil recordar cuando se dan estas dos premisas: primera, que lo que estemos aprendiendo sea significativo para nosotros; y segunda, que lo que estemos aprendiendo esté ligado con nuestras emociones. O sea, que si probando una vía desciframos la secuencia lógica de movimientos y, además, su escalada nos produce algún tipo de emoción (felicidad porque es un nuevo proyecto, rabia porque no somos capaces de hacer un movimiento, etc.) será mucho más fácil recordarla en un futuro. Otra teoría sería la de “un clavo quita otro clavo”, es decir, llegado cierto número de rutas probadas, por cada vía que pruebas, otra que olvidas (una putada, pues no podemos ampliarnos la memoria).

Por este motivo se me hace necesario apuntarlo todo en libretas, en agendas, en papeles sueltos, en la mano... Y algunas insustancialidades –decidlo rápido- pero que no dejan de ser recuerdos, aquí, en el blog. Supongo que por eso mismo hoy llegamos a la entrada número 300. 


domingo, 2 de junio de 2013

El denominador común


Algunas compes me van mejor que otras, nada nuevo bajo el blog. Hoy, por ejemplo, en la última de las pruebas de la Copa de España (Barcelona), he quedado muy satisfecha conmigo misma al poder escalar suelta y decidida. Otras veces, como en la final de la semana pasada (Terrassa), sucede todo lo contrario: lectura pésima y corta ejecución. Eso sí, todas mis competiciones estatales tienen el mismo denominador común: una breve noche previa.


Tere y yo en la vía clasificatoria de Terrassa.

Normalmente son los nervios los que me desvelan, otras veces me cuesta dormir por el mero hecho de estar en lugares extraños y, en algunas ocasiones, simplemente son los ronquidos ajenos, los botellones callejeros o los chinches los que me han despertado. Podríais pensar que cuando compito cerca de casa (ergo, duermo en casa) debería tener más posibilidades de conciliar el sueño. Pero, como ya he demostrado muchas veces, las matemáticas no fallan y, aquí, el denominador común se cumple SIEMPRE. 
Así pues, os cuento: estaba anoche en mi silenciosa casa, relajada y tranquila, esperanzada por caer rápidamente en los confortables brazos de Morfeo. Cuando no llevaba más de una hora en el séptimo sueño, la persona con la que suelo dormir el 78% de las noches (me pirran las estadísticas ¿lo había dicho ya?), y que mantendré en el anonimato por el profundo respeto que le profeso –aunque anoche más que respeto fue rabia-, tomó la iniciativa para activar el denominador común, el cual se cumple al 100%. Os informo que el tipo este, el de la almohada vecina en un 78% de veces, es sonámbulo. A veces habla, a veces se levanta, a veces grita, a veces mide la estantería, no sé, se entretiene y vuelve a la cama. Anoche, no obstante, encendió la luz (qué grata sensación es la de un buen fogonazo en pleno sueño) se levantó mientras yo achinaba los ojos resituándome en el mundo real, se sentó a mi lado y me tapó la cara con un cojín. Pensé que había llegado mi hora a manos de un asesino perturbado, pero descarté rápidamente lo de asesino cuando acercó su cara a la mía y, levantando poco a poco el cojín, decía susurrando “tranquila, tranquila” y lo volvía a bajar para subirlo de nuevo y repetir las para nada tranquilizantes palabras. ¿Se puede saber qué cojones haces? y lo único que obtuve por respuesta fue un “ahora no te lo puedo decir” mientras retomaba su placido sueño. Yo, obviamente, con ojos como platos e inquietantes ideas hasta que el dulce canto de mi despertador dio fin a la entretenida noche.

Otras veces, las cifras juegan a mi favor. Hoy mismo, en plena competición, los que hemos querido nos hemos podido hacer un examen de composición corporal con una máquina de bioimpedancia. El aparato este, pese a tener un nombre poco agraciado, mide la cantidad de grasa, músculo, hueso y agua del cuerpo. La chica que manejaba la máquina nos ha detallado perfectamente todas nuestras características corporales y, entre otras cosas, nos ha revelado la edad metabólica de cada uno, que no es más que una supuesta edad fisiológica de nuestro cuerpo. ¿Queréis saber la mía? No sé si decirla, porque claro, soy menor fisiológicamente -e imagino que mentalmente también-. Bueno, va, me arriesgo, aunque os importe un comino yo lo suelto: 17. Sí, y la querida Tere también. Así pues, cuando parecemos unas pavas adolescentes con la risa incontrolable, es la viva realidad fisiológica la que se manifiesta y no es que lo parezcamos, es que lo somos. Otro caso es el de J, al cual la máquina bendita le ha fechado en unos tiernos 12 añitos de edad y no hemos tenido más remedio que premiarlo con un chupa-chups. Ya veis, precioso deporte el nuestro que nos ayuda a estar sanos y alegres. 

martes, 21 de mayo de 2013

Punción seca y punción húmeda


Ayer me enteré de algo muy curioso (y no me refiero al vacío perfecto que existe en la cabeza del señor Wert). Resulta que se está poniendo de moda un método alternativo para emborracharse: ahora lo más cool es pegarse la taja usando tampax empapados de alcohol. La cosa consiste en mojar el tampón con, pongamos, orujo e introducirlo por algún orificio próximo a las ingles; luego, las mucosas anales y/o vaginales absorberán el alcohol y, tampax mediante, te sentirás libre y segura a la par que contenta y escocida sin haber probado ni gota. Además, podrás cantar Asturias patria querida sin atufar al de al lado ni vomitar en la acera. Sin duda un descubrimiento muy útil para la humanidad.

Otro descubrimiento curioso y, me atrevo a afirmar que, más beneficioso, es el de la punción seca. Hace un par de semanas lo probé en mis carnes así que os cuento la experiencia: durante el Open de la Salle me empezó a doler intensamente la segunda falange del dedo anular. No soy mujer de fisios pero el dolor y la perspectiva de seis competiciones seguidas me movilizaron para buscar una solución rápida. Así que me puse en manos de Fèlix y ahora, con solo una sesión, el dedo está casi perfecto. Al grano. Fèlix me explicó la técnica, que consiste en clavar una aguja muy fina hasta llegar al punto contracturado –o punto gatillo- y, una vez clavada, menearla adecuadamente. En el momento del pinchazo estaba rígida como una muerta, pero la sensación indolora durante la introducción agujil me relajó un poco. Entonces llegó el momento fatídico en el que noté como un objeto punzante sí identificado clavado en mi antebrazo estimulaba el movimiento espasmódico de mi angustiado dedito. Yo quería aguantar estoicamente pero mi posición corporal semejante a la niña del exorcista delató mi baja tolerancia al dolor. En resumen, es una técnica muy efectiva pero os juro que la próxima vez que me puncionen secamente, me llevo un paquete de támpax y una botella de JB a la consulta y me hago la punción húmeda ahí mismo.

La bolsa aun no se había revelado
Finalmente, os cuento un acontecimiento más, también de índole curiosa. Estaba yo tan contenta en la compe de Zaragoza: reencontrándome con las amigas, calentando, visualizando la vía y demás cosas típicas que suelen hacerse en una competición. Al llegar mi turno y empecé a subir y me noté bien: relajada y concentrada. Entonces, oí como el speaker (también conocido como “el del micro”) empezó a decir cosas. Cosas raras, la verdad. Cosas sobre mí que me hacían aguantar la risa y preguntarme sobre la fuente de información de ese buen hombre. "Ahí está compitiendo Marieta Cartró, de la selección catalana, una triunfadora y firme aspirante al podium". Yo estaba por girarme y decir: ¿es que tenéis pensado matar a la mitad de competidoras? En las competiciones de España acostumbro a quedar siempre en medio del ranking así que no entendía porque este hombre estaba poniendo tantas esperanzas en mí. Justo cuando estaba a punto de dejarme convencer por la retórica del speaker y creerme sus motivantes palabras, la bolsa de magnesio decidió separarse de mí constatando que la gravedad continuaba siendo de 9,8 m/s². Pero seguí escalando, claro, pues tenía al speaker emocionado con tal experimento físico. Entonces, a cuatro movimientos del top, en un fatídico movimiento, caí. Y no por falta de magnesio ni por ser la preferida del speaker en ese momento, caí por no poder hacer el paso, por falta de fuerza. Eso sí, ya que iba a emular a la bolsa de magnesio, al menos hacerlo de manera heroica: quemándome la pierna con la cuerda. 

Por suerte, no todas las competiciones son tan accidentadas para mí, pero es verdad que siempre hay alguien que pringa: desde el que se le caen las gafas, hasta el que se le engancha el pie de gato en una cinta. Como dijo Einstein (o quizá fue Rambo?), la vida es peligrosa.
Campionat de Catalunya, Sant Cugat. Una competición que discurrió tranquilamente.

sábado, 4 de mayo de 2013

Competir para ganar


¿Os acordáis cuando colgaba aquí, en este alegre espacio virtual, todos los resultados de las competiciones? Ah, buena memoria la vuestra. Yo también lo recuerdo aunque preferiría olvidarlo. No obstante, ahí está y es parte de mí, como las espinillas o como los pelos en las piernas, para qué negarlo. Cuando me pongo nostálgica y leo esa retahíla de clasificaciones en entradas antiguas, pienso, ¿era yo quién lo escribía o se trataba de una posesión de algún espíritu zopenco?

En cualquier caso, parece que ahora ya no me interesa tanto publicar ese tipo de información –aguda observación-. La cuestión es que de un tiempo a esta parte he descubierto que me encanta competir, más allá del resultado final. Imagino que cuando empecé lo hacía con la motivación de llevarme algún precioso y decorativo trofeo de plástico dorado pero, dado mis escasos éxitos y mi pragmatismo recalcitrante, readapté el objetivo para competir por algo más que no fuese ganar. Digo yo –porque no acabo de estar segura- que será por eso que ya no relato los resultados de la mayoría de las compes a las que voy. Total, que a lo largo del tiempo me he dado cuenta que participar en las competiciones me enriquece más que una pastilla de avecrem. Llueva, nieve o haga sol (esto último es metafórico). Lo que quiero decir es que se puede ganar sin ser el primero.

Foto de Quim Hernàndez en la Sala Golem durante la segunda competición de escalada (Copa catalana).
Todo esto que os cuento, y que parece sacado de un libro de autoayuda barato, lo hago a modo de terapia preparatoria para las seis competiciones seguidas que me esperan a partir del sábado siguiente. Vamos, que es como si estuviese cogiendo carrerilla para sacar lo bueno y mejor de una mala actuación en compe (que la habrá, doy fe que la habrá). De acuerdo, esta no es la mentalidad ideal para ganar, pero, caso de perder, te asegura seguir contenta y aprender, que es de lo que se trata. Sí, hoy estoy optimista, basta de penas, a tomar por culo a Dickens!

Pues bien, aunque aun quedan bastantes competiciones ya he hecho varias:

Cursa de bombers: ¡aja! Esta no os la esperabais, eh? Éramos 27.000 personas, no digo más. Es la muestra fehaciente de gente que compite por el placer de superarse a sí mismo. Pues ahí estaba yo, contenta entre la muchedumbre de haber mejorado mi marca de 10km en 2 minutos (es decir, la friolera de 53 minutos). Regalaban galletas y eso me moló; vi piernas torneadas y eso me moló aún más; me hice una foto con los bomberos y aquí el verbo molar se queda corto.

Open bloc dels Bous de la Salle: 550 personas, diré algo más (es para ser más coherente que en el parágrafo anterior). Está claro que la escalada, aunque aumentando en popularidad, continua sin ser un deporte de masas como correr (y menos mal). Fantástico Open, con las espectaculares estructuras de Gárgola, al que la lluvia fastidió la última tarde; por suerte, también había bloques indoor. Los de Namuss Films han hecho un vídeo promocional al más puro estilo Tarantino. Si estuvisteis ahí es probable que os encontréis en el vídeo.
9è Open Bloc Bous de La Salle 2013 from namussfilms on Vimeo.

Copa Catalana d’escalada de dificultat: llevamos tres pruebas donde doy fe del buen nivel de las nuevas generaciones. Difícil lo tengo para seguir el ritmo a estos seres adorables que son una fuente de motivación -y de hormonas- muy apreciable a los que ya he cogido cariño. A falta de una prueba creo que voy tercera (Dios! La posesión en mí otra vez!).
Foto de Pascal Hanrion en la Panxa del Bou durante la primera competición de escalada (Copa catalana).

Copa Catalana d’escalada en bloc: una sola prueba hasta ahora, en La Salle. Decididamente, las competiciones de bloque son mis favoritas porque se aprende mucha gestualidad, y más con el sistema actual donde se puede mirar y comentar los bloques con las otras competidoras. Los bloques eran muy buenos y técnicos, así que observar a mis compañeras y recibir los consejos de súper Maud, fueron claves para encadenar algunos de los bloques.

Foto de Quim Hernàndez en la Salle durante la primera competición de bloque (Copa catalana).
Como colofón, lo que dijo el bueno de Churchill nos viene al pelo: el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.

miércoles, 17 de abril de 2013

Una semana y... OpenBloc!

Queda una semana exacta para que empiece el noveno (nueve, que se dice pronto) OpenBloc dels Bous de la Salle. Como ya sabéis, cada año hago una entrada hablando maravillas de este querido festival del bloque. Pero es que no me queda otra, el OpenBloc es simplemente el mejor evento al que he asistido hasta la fecha. Comprobadlo vosotros mismos y nos vemos allí! 

Ah, y además de curtiros haciendo bloque, también podréis conseguir una cuerda (instrucciones aquí).