Ganar una apuesta Tengo muy mala suerte en esto. La última apuesta que he perdido me obliga a saldar las deudas ahora mismo. El reto consistía en no dejarnos superar en número de visitas del blog por otro blog, ante el cual me postro en calidad de blogger: el de els bous de la Salle. Si perdíamos, prometí colgar una foto en top less. Mirad qué tetas:
He escogido esta tan refrescante de Neula que, aunque vergonzosa, tiene 11 tetillas para dejar satisfecho al más exigente. Podría haber colgado una de Esteve, y disparar las visitas al mismísimo nivel de Google, o hasta una mía, pero tras el affaire con aquella foto del Vertex ya no me atrevo a salir con nada que no sea manga tres cuartos.
Acaparar una vía Acaparar en el sentido egoísta de la palabra, y no me refiero a matarla a pegues sino a joder al resto que intente probarla. Pero para explicar este curioso hecho sucedido en Rodellar, debo remontarme unos cuantos meses atrás, a un día otoñal en la Serra de Prades.
Íbamos camino a Siurana cuando a la altura de Cornudella recogemos a una chica que hace autostop. La muchacha nos cuenta que viene a dedo desde Polonia y que su intención es encadenar su primer 8a en Siurana. La dejamos en el pueblo y ahí perdemos su rastro hasta este verano en Céüse, donde la reencontramos con un grupo de amigos. No nos saludamos pues ella parece no acordarse y nosotros dudamos de si es la misma de aquel día en Siurana. Al final nos damos cuenta que es ella tras observarla durante un largo rato intentando la entrada de un 7b+. Ella y sus amigos están acampados furtivamente por encima del parking de Céüse y ahí empiezan a caerme gordos: Una de sus colegas tiene un perro que muerde a Neula y a otra perra del parking. Aun esperamos disculpas. La última noche que pasamos ahí tenemos que huir de madrugada pues el grupito está totalmente borracho bailando y cantando a grito pelado canciones tradicionales polacas en medio del parking. La gente flipa y yo tengo que agarrar a Esteve para que no les salte a la yugular. Nos las piramos porque es imposible dormir.
Ahora sí, Rodellar, sector La Surgencia y vía Paideia, 8a+. La probamos un par de días en primavera y tenía muchas ganas de volver a ella. Al llegar al sector unos chicos (entre ellos, el equipador de la vía -muchas gracias, peazo viote-) nos cuentan que han desmontado unos cintajos y cuerdas de Paideia porque alguien los había puesto a modo de alargues y molestaban un montón a la par que era peligroso. Mientras estamos probando la vía de al lado, llega Ella y un amigo suyo –el que coreaba más emocionado en el parking de Céüse- y preguntan por qué les han quitado sus “cintas”. Tras una explicación convincente por parte del chico que acababa de bajar, la chica pregunta si volverá a subir, a lo que él responde negativamente. Entonces ella empieza a subir y con un palito a modo de caña está durante dos horas montando las primeras 6 chapas de la vía para dejar un horrendo alargue inchapable que solo sirve para, una vez pillado en la cinta anterior, agarrarse y montar la siguiente subiendo por los cintajos. Unos amigos catalanes nos cuentan que la vieron hacer esto mismo en Siurana, el pasado otoño, en 8b’s donde no se movía. En cambio, nos dicen que esta misma mañana la han visto en El Camino encallada en la entrada de un 7a. Esto es el colmo. Esteve, que la dulzura la guarda para cuando duerme, ya no puede más y tras los antecedentes que os he contado, explota y le canta las cuarenta a la chica. Básicamente le dice que cada vez que alguien suba le desmontará los cintajos y que están siendo muy mal educados con el resto de gente que quiere probarla. Les hace saber que, luego, cuando suba él le quitará el alargue.
Esteve huyendo de la polaca camino a la Piscineta.
Pero,¡ah!, ese luego nunca llega porque al bajar la zagala, le deja al coleguilla un top rope hasta la quinta chapa, el cual, como ella, ni se menea. Nos las piramos indignados y al día siguiente, tras retirar las cintas asesinas -se te enrollan en la pierna cuando no en el cuello-, encadeno. No volvemos al sector hasta dos días más tarde, cuando coincidimos otra vez con ellos que nos preguntan de nuevo si probaremos la vía, para volver a poner las malditas cintajas con su alargue correspondiente. Avisados quedáis los que queráis probarla.
Solo le puedo decir una cosa a la simpática polaca: Ole tú.
Ahí estamos, de vuelta al país galo, pure beurre, como dice en la caja de mis galletas favoritas. Sí, mantequilla, rica y sabrosa a la par que calórica, aunque en Francia eso no importa, es algo que se sobreentiende. Si vas a escalar seguramente te vas a hartar de andar, así que unas calorías de más siempre vienen bien. Hoy quiero hace una pequeña introducción, rollo charla (llámale charla, llámale balbuceo) socio-económica del país, a raíz de lo que hemos descubierto haciendo cosas tan mundanas como ir al super y hablar con otros escaladores, os prometo que haré un resumen de las zonas por donde hemos dejado nuestro ADN en forma de pellejos en la roca. No hay secretos para vosotros en materia de escalada, queridos lectores, quiero compartir lo bueno y lo malo de cada sitio, por si sirve de algo.
Francia, ese país tachado de ombligista aunque quizás no lo sea tanto y, Whymper, ese gran explorador inglés que realizó importantes primeras ascensiones alpinas nos dieron la clave. Yo pensaba que, como en el Tour, a los franceses les escocía que un foráneo obtuviera éxitos en tierra gala. Pues resulta que también tienen su corazoncito: yendo hacia Briançon, en los Alpes del sur, hay una gran estatua realizada con hierro, ¡es Whymper! Loable bajada de pantalones por parte de los amigos franceses. Este es uno de los descubrimientos, os habéis quedado pasmaos, ¿eh?
Whymper, un hombre de hierro.
El otro es el que sigue: Vas al super y te preguntas ¿Qué coño está pasando en nuestro país para que la mayoría de productos sean más caros aquí que en Francia? De verdad, nos hemos quedado acojonados…Aquí cobramos menos y pagamos más, así de estupendos somos.
Y cómo colofón: Hablamos también con un escalador inglés que nos comentó que ya no vienen tanto a escalar por nuestras tierras. Antes, dice, les salía muy barato ir en avión a Barcelona y alquilar un coche. Ahora no. Conclusión: Aquí semos mu tontos. Ya, que me vaya a Francia, me diréis algunos. Pues bueno, no estaría mal…
Col de la Pousterle, Ailefroide al fondo con el Glacier Blanc.
A parte de esto, lo importante, o sea, la escalada vacacional en sí, ha transcurrido básicamente entre Francia y Sant Llorenç del Munt.
Empezamos yendo a Saint Léger du Ventoux, como hace un par de años. La intención era escalar en un sector medio secretivo del que hablan maravillas: La Baleine. Es una bóveda donde abundan vías de octavo grado. No hemos encontrado reseñas por ningún lado, fotos sí (por ejemplo aquí ) y recomendaciones de amigos que han estado, también. Por desgracia la lluvia en Saint Léger es pura mierdecilla y nos las piramos habiendo escalado solo en la North Face donde pudimos rememorar esos alejes tan propios de la zona.
De ahí saltamos directamente a Céüse, no diré demasiado pues el sitio es archiconocido. Escalamos básicamente en el sector Berlin y, aunque apretamos mucho, el ratio de encadene quedó en 1/10. Pim pam, ostias vienen ostias van. Con la cola entre las piernas nos dimos al queso, al vino y al consumismo en general tras la ingestión masiva de lo segundo. Como resultado, acabamos gastando el salario en tres guías de escalada de zonas cercanas a Gap y Grenoble. La de Briançon fue la que nos llamó más la atención y hacia allí fuimos con renovadas esperanzas.
Briançonnais, preciosa zona Alpina. Ya habíamos estado hace unos años, para subir los Ecrins y ya nos habíamos fijado entonces en la cantidad de roca que tienen ahí. Aunque hay que saber escoger… Los primeros días “escalamos” en la Val du Fournel. Famosa también por las minas d’Argentiere (de plata), barrancos y cascadas de hielo en invierno. Para nosotros ahora también es famosa por la cantidad de setas, fresas y frambuesas que crecen con exhuberancia y que dicen cómeme (y cualquiera se niega). Este sector, Rocher des brumes, es realmente duro, nos caímos en todas partes. Yo me las vi y me las desee para encadenar alguna vía tipo 7a, porque de los octavos ni hablamos. Probamos unos cuantos, todos ellos dificilísimos. Eso sí, los octavos sin alejes y en los séptimos te cagas.
Cambio de sector para dar moral: subimos al cuello de la Pousterle y escalamos en el Tournoux. Agradable sorpresa pues las vías están aseguradas a la no-francesa. No hay alejes y los grados están bien pero lo mejor de allí es el entorno: vista espectacular sobre la cara sur de Ecrins, Pelvoux, Olan y compañía. Allí pudimos realizar alguna ascensión fácil a un tres mil y dedicarnos a escalar un par de días más hasta que a Neula le dio un pinzamiento por perseguir marmotas como una loca. Literalmente así y vuelta a casa.
Oxigenación con vistas al Mont Pelvoux.
Finalmente, en Sant Llorenç del Munt la humedad nos ha acompañado todos los días de escalada sin excepción. Un asco. Un asco pero no por ello dejamos de ir, porque la temperatura (como ya comenté) es increíblemente fresca y las vías, oh la la, las vías, c’est magnifique. Sí, sí, aquí mucho mejor que en Francia.
Volvía ayer de Rodellar escuchando la radio mientras conducía, después de una semana de escaladas y relax. El asombro, en forma de mano en la boca tapando un ah, aparecía a cada nueva noticia que escuchaba –he estado un tanto desconectada y me he vuelto un tanto enrevesada, por lo que veo-. Que si la matanza de Noruega, que si Amy la ha palmado, que si el Tour lo ha ganado sorpresivamente el australiano Cadel Evans (curiosamente soy fan del Tour). Noticias que marcarán este verano y se entremezclarán con nuestras vivencias. Me gusta relacionar estas futuras efemérides globales con las mías, creo que es algo que hacemos todos, ni que sea inconscientemente. De este modo siempre recordaré que el verano del 2011 encadené mi primer 8b, Les Chacals, justo esa semana de julio cuando pasó todo aquello. Por desgracia las experiencias se van difuminando en el tiempo y al final solo queda el hecho en la memoria y poco más, de ahí que escribir sea tan útil (Francesc, segueixo els teus passos, ja ho veus).
Parte de la manada murciana escalando. Foto: Esteve Casas. Estado de gangrena de sus piernas: 9 sobre 10.
Pero centrándome en lo mío, como Umbral –yo aquí he venido a hablar de mi libro-, esta semana he descubierto algo difícil de deducir a primera vista, pero evidente en su resolución. Si tenéis algún amigo o amiga que encadene mucho ya solo queda preguntarle si es de Murcia. Si dice que no, o es de Manresa o miente. Estos días lo he podido comprobar “in situ” junto con un grupo de murcianos, yo los he llamado los Hunos de la escalada porque arrasan por donde pasan. Y como me he dado cuenta al momento de esa envidiable virtud (¿será por los productos de la huerta murciana?), rápidamente me he arrimado a ellos a ver si se me pegaba algo. Ha sido con Tere, murciana, claro, que hemos formado un equipo invencible. Porque, amigos, no solo hemos encadenado juntas y con estilo un 8b sino que además hemos sido capaces de darle a la indiaca (pelota rara con plumas) hasta cinco toques seguidos sin tocar suelo y casi ganamos a un niño de 10 años al Party Junior. Hemos peleado como leonas en cada prueba que el destino nos ha puesto por delante: desde el paso a bloque de la vía hasta tararear la maldita canción de los Simpson (aún me pregunto en qué fallamos para perder la partida…). Lo que os digo, las guerreras amazonas a nuestro lado parecen un atajo de marujas.
Tere, les Chacals y yo. Foto: Esteve Casas. Estado de gangrena de sus piernas: 15 sobre 10.
Ha llegado el momento de aportar algo provechoso a la humanidad, y no, no estoy hablando ni de tener descendencia (he dicho provechoso), ni de erigir un nuevo orden mundial donde los bancos den un interés mayor al 5% TAE (mi imaginación no tiene límites), ni de descubrir que la trola cambio-climática es el pozo sin fondo de la ineptitud humana donde los estadistas “invierten” parte de nuestro dinero (es mi pequeña obsesión, dejadme que yo no me meto con las vuestras).
Todas esas cosas pasan a un segundo plano ante lo que tengo que deciros. Redoble de tambor y luces, que cojo aire y lo digo de carrerilla: La importancia de llevar siempre una camiseta de manga larga en la mochila cuando vas a Sant Llorenç del Munt. Sí, ese es mi generoso obsequio para las generaciones venideras.
Hace ya unos años, un caluroso día de verano, de esos en que las cigarras parecen haber enloquecido y el agua embotellada se calienta aunque esté a la sombra, fuimos a escalar a Sant Llorenç. Hasta ahí todo normal. Creo que llegamos al sector de el Mur Blau hacia las cuatro de la tarde y fue a eso de las seis que la niebla empezó a subir (y digo subir por decir algo ya que la muy cerda apareció espontáneamente), el viento a soplar y la temperatura a bajar. Y bajar. Y bajar. Lo pasé mal, como supongo que deducís de lo que he proclamado tras el redoble, avispados amigos. A partir de entonces me prometí llevar siempre ropa de abrigo en el zurrón, aunque en casa marque 33º C, aunque de subida al sector sude las tres cervezas de anoche, aunque el oráculo del tiempo anuncie anticiclón.
Foto del otro día, ¿el Mur Blau o la Tierra Media? No bastó la chaquetilla y me tuve que tapar con la funda de la cuerda.
Santllors es el paradigma de microclima, y además, de microclima impredecible -y cabrón-. Pues tan buen punto pasas de la humedad más pegajosa a andar perdido por Tierra de Mordor.
Este post va dedicado a Esteve, que, primario como buen tío duro (¿de mollera?) que es, si tiene calor antes de ir a escalar quitará cualquier prenda de abrigo de la mochila. Luego, si el dichoso microclima se torna maligno, intentará ponerse mi ropa… ¿Os suena aquello de “rasgarse las vestiduras”? Aplicadlo en sentido literal a él, y en el metafórico a mí, que no gano para chaquetas.
Voy a escribir de una vez que, después de aguantar primero quejas y luego regañinas por mi inactividad bloggeril, tengo miedo a represalias mayores. De verdad, no merezco tanto amor. Permitidme, queridas personas, que me excuse. Si os he dejado abandonados de la mano de Dios (¡que hasta Esteve ha contribuido con un post! Imaginad cuán chunga me veía) ha sido porque cambios estremecedores en mi entorno han acaparado mi distraída atención. Me teñí el pelo, por ejemplo. Esa frívola alteración capilar habría sido suficiente para trastocarme, pero cosas más gordas aun me han estado pasando: me pinté las uñas, saltó el esmalte mientras escalaba y las tuve que repintar. ¿Qué me decís a eso? Así que tras tanta metamorfosis inicio una nueva vida, lejos, por fin, de la ciudad y sus centros comerciales llenos de tintes y esmaltes de atractivos colores a precio tentador.
Lo mejor del verano es la soledad escalando en según que sitios...
Desde la última vez que escribí también han pasado muchos otros acontecimientos de menor importancia: se acabaron las competiciones, se acabaron los exámenes y se acabó el trabajo. Oficialmente ¡estoy de vacaciones! Y no sabéis cuánto me alegro de ello (desde que era un cachorro humano sin independencia en el desplazamiento que no tenía tantos días libres…). Y así, ociosa como Paris Hilton, me voy a dedicar básicamente a tres cosas: aprender a nadar (me he apuntado a un cursillo, esta vez voy en serio), aprender a cultivar (el huerto está que se sale, sí, que se sale de hormigas, pulgón y caracoles) y aprender a escalar (creo que este será el más gustoso aprendizaje del verano). Con tan febril actividad será difícil encontrar un hueco para el blog, pero a la que me pase alguna tontería digna de mención, ¡prometo escribirla!
Mientras, os dejo aquí unas fotos del último eclipse lunar, echadas desde el patio de casa. Una de ellas la eché mientras me hacía la manicura, a ver si adivináis cual.
Detalle curioso de la segunda foto, en la parte derecha inferior hay una línea de luces, es un satélite.
- Todos lo sabemos, a veces lo pensamos pero nunca lo tendremos suficientemente en cuenta -
En primer lugar y antes de continuar, queridos lectores, lamento informaros que este post no lo ha escrito Marieta, y no os cuento lo que esto significa porque, aunque me pese, si decidís continuar leyendo ya os daréis cuenta…
El jueves era verbena de San Juan, la noche más corta del año y una de las más aprovechadas para hacer una buena cena, beber un poco de más y, en definitiva, pegarse una buena fiesta. Marieta y yo, fieles a nuestros principios, cenamos en el Monasterio de les Avellanes, aislados de todo lo que puede ser habitual en esta fecha y, como buenos ermitaños y para no desentonar con los vecinos maristas, a las 23:00 ya estábamos felizmente soñando.
Hecho el prólogo, voy a poner luz al segundo título: El viernes fuimos por primera vez al sector Regina de Terradets. Aunque llevábamos tiempo queriendo ir, nunca lo habíamos hecho y la verdad es que valió la pena, ya que la temperatura y la calidad de las vías es impresionante (eso el viernes, antes de la ola de calor). Pero no os lo voy a recomendar porque luego se masifica…
Xevi a "Fil Dental", foto: Catxy cogida del blog de Oriol.
Joer, ya me he vuelto a ir por las ramas. A lo que iba: Miro las reseñas y localizo la vía de calentar un 7b o un 7b+ (no pienso decir 7b/+, antes la muerte) de pura continuidad del que hemos oído hablar bien -y que luego resultaría ser un 8a, me equivoqué de vía-. Chapo los dos primeros seguros y la tercera chapa la veo un poco lejos, empotro rodilla para reposar y mirar bien y salgo agarrando un pincho invertido extremadamente bueno, subo pies aproximadamente 1 m por encima de la segunda chapa, tracciono y, desgraciadamente, parto el invertido. Paso de 0 a 100 en dos milisegundos y estoy justo a tiempo de encogerme como una bola y recoger mis piernas para pasar rozando el suelo con el culo. Pero evidentemente el mérito no es mío, Marieta ha estado impecablemente atenta y ha logrado evitar que picara suelo cuando ninguna de las circunstancias podría haber llevado a pensar que me podía caer (supuesto 7b con buen canto y de conti, asequible para hacerla calentando).
Por eso, todos sabemos que las primeras chapas son las más peligrosas, a veces incluso lo comentamos y nos conjuramos para vigilar y estar aun más atentos, pero a pesar de lo anterior, nunca estaremos suficientemente atentos. Ha sido tan poca la diferencia entre estar tranquilamente escribiendo esto después de unos buenos días de escalada a pensar lo jodido que sería haberse dejado los tobillos -como mínimo- que solo me queda que agradecer a Marieta por estar con la máxima concentración . Pediros que estéis/estemos siempre al máximo de nuestra atención sobre todo hasta la tercera chapa. Nuestro deporte es muy seguro pero los pequeños descuidos se pagan caros.
Hay algo más intrigante, me preguntaba el otro día, que el éxito de la perniciosa canción “El Veranito” aullada por Georgie Dann y que El Corte Inglés usa alegremente para anunciar sus viajes y torturarnos al mismo tiempo. Quizás más intrigante que eso no hay nada, cierto, pero sí hay algo más interesante, esa fue mi respuesta al recordar la disertación del pasado fin de semana en Siurana.
¿Quién coñe debe ser el director de marketing de El Corte Inglés? No dejo de preguntármelo...
A ver si vosotros podéis echar algo de luz al asunto, iluminados como sois o estáis algunos. La cosa va de lo siguiente: ¿Qué táctica deberíamos adoptar en el momento de afrontar una vía nueva para maximizar el aprendizaje?
Con Esteve discutíamos las dos opciones, las que aplicamos cada uno habitualmente. Él: la mayoría de veces que acomete una vía nueva, la intenta a vista y a muerte todo el rato hasta la cadena. Aunque caiga en la segunda chapa, hace un esfuerzo por olvidar -gran virtud humana- y continúa luchando como si tal cosa. Yo: en muchas ocasiones, cuando emprendo una nueva vía, me paro en la primera dificultad que encuentro y de ahí a la cadena voy parando fijándome bien, cuan lechuza hambrienta, en todas las secuencias.
Es evidente que como resultado Esteve tiene encadenadas bastantes vías a vista y yo, en cambio, tengo muchas vías al segundo intento. En ocasiones, aparte de ver muertos, subir por una vía parándose a matizar ayuda a encadenarla mucho antes que intentarla a vista, caer y volverla a intentar ya que no se tiene demasiado clara. Pero dejando al margen el hecho de encadenar o no, la discusión se centró en lo que es mejor para progresar como escalador. En realidad no hubo disputa ya que los dos coincidimos en que el método de Esteve tiene más buena pinta.
Llegué anteayer a casa, después de unas traqueteantes 10 horas de tren, y lo primero que hice fue salir al patio a saludar a mis rabanitos. Durante el intermedio de las dos últimas competiciones nuestro patio ha pasado de ser un parterre aburrido plagado de tréboles y caracoles a un terreno de lucha entre mis rábanos y calabacines, sembrados con cariño pero sin conocimiento, y el escuadrón terrestre de hortalizas que Esteve se dedica a plantar metódicamente a mis espaldas mientras yo caigo, metódicamente y también de espaldas, en rocódromos variados durante los fines de semana. Esteve, te aviso oficialmente, como alguna de tus berenjeneras invada el espacio de mis verdes querubines, las tijeras de podar actuarán sin juicio previo -como con el amigo Bin-.
Y no contenta con estas amenazas de exterminio vegetal, voy a contar un par de cosas más, que ya he tomado carrerilla. Lo primero que os quería contar es lo que me sucedió el lunes pasado, cuando fui a entrenar y paulatinamente interné en el asombro para no salir de él hasta el miércoles, dos días más tarde. Cosa rara, así leída, lo sé, intentaré explicarme mejor para goce y disfrute de mi entrenador: Pere, aquestes línies te les dedico.
Ais, qué majo, deberíais haberlo conocido cuando íbamos al instituto, le iba detrás una manada de féminas hormonalmente alteradas (siempre me he preguntado por qué los chicos de Ordal tienen tanto éxito...) y ahora es mi entrenador, rabiad nenas.
Es poco habitual en mi notar la evolución de los entrenos: siempre me veo igual de fuerte -o floja- cuando agarro las presas de colores. Pero al ir a entrenar el lunes y pedir unos bloques para calentar al par de amigos que había allí, me sorprendió la sencillez con que ejecutaba los movimientos propuestos. Entonces me dediqué, casi entre lágrimas de emoción, a resolver uno tras otro los bloques de control que nunca me habían salido hasta el momento. Al día siguiente me sentí igual de fuerte. Y el miércoles también, ..., hasta que me recordaron un antiguo bloque donde no levanté el culo del suelo -os odio- y desperté de golpe de ese repelente estado de euforia (yo creo que me lo cantaron para eso). Pero da igual, he tenido suficientes evidencias para ver que el camino ha sido el correcto. He evolucionado, ergo yuju. Otra cosa son las competiciones, claro, y ahí ya no entro porque quizás debería aplicarme una reprimenda pero no me apetece más que premiarme constantemente. Los hedonistas somos así.
Lo segundo y más interesante para el público escalador en general es un descubrimiento que he hecho: ¡la sopa de ajo! Así que seguro que muchos ya lo sabéis o simplemente os parece algo tan evidente que ni os lo habéis planteado. Pero yo sí, porque me quedo en lo básico. Tan elemental, queridos Watsons, como esto: tocar manos. Durante el fin de semana he palpado manos de gente muy (MUY) fuerte. Y, qué he notado al acariciarlas, me preguntaréis. Ni un ápice de emociones positivas, aunque están todos cañón (joer, eso es una desgracia mía, que me fijo en los detalles tontos) les acaricio las manos y lo único que me inquieta es que tengo yo más callos que ellos. Conclusión: los que tenemos callos en la palma de la mano es porque pillamos canto grande entrenando. No hay vuelta de hoja, si pillas ñapas es imposible que te salgan callos en la base del dedo. He ahí una gran verdad oculta al alcance de todas las manos.
Las hipótesis siempre quedan más creíbles con un gráfico.
6:00 Me despierto entre sueños extraños y tardo unos minutos en darme cuenta de que hoy es sábado y voy a participar en la compe de bloque más deseada. Los nervios no me dejan dormir más pero me quedo en la cama esperando a que suene el despertador, inmóvil como una mantis pero con las neuronas dando cabriolas. Estoy a gusto, relativamente.
7:14 Ahí voy. Me visto con la ropa sexy de la Selecció catalana y bajo a la cocina a tomar algo. Cuando estoy nerviosa me cuesta comer, la ansiedad me cierra el estomago, una crueldad intolerable. Tomo un yogurt y unas tortas de aceite y anís que me encantan, pero en ese momento no me apetecen, pero hago un esfuerzo y trago las tortitas andaluzas. Me peino, me repeino y escojo unos pendientes -gatos psicodélicos que trajeron mis padres de Londres-. ¡Lista! 7:50 Subo al coche y me dirijo a recoger a Helena. El trayecto es parecido al que hago todas las mañanas pero sin atascos y con los mossos al acecho de incautos pimplados, paparazis uniformados, me digo. Fotos no, por favor: 110 km/h max y tolerancia 0, al loro.
8:20 Sant Boi, Helena llega. Estoy atacá, le digo, y yo, responde. Perfecto, ahí vamos las mujeres al borde de un ataque de nervios, directas a la Fuixarda. No hablamos de la compe y eso me relaja.
8:55 Interrumpo a unos mossos que están rodeando a un tío lloroso a la entrada del Poble Espanyol "pero y yo qué sabía, ¡joder!" grita el acorralado. Les pregunto cómo llegar a la Fuixarda en coche sin infringir las normas de tráfico. Aparcamos justo delante del edificio, lujo asiático tratándose de Barcelona.
9:10 Entramos en el recinto de Climbat la Fuixarda. Ya hay bastante gente y mi miopía no me permite identificar a todos los conocidos pero sí al bueno de Yaco, el simpático perro de Shirleys y Carlos que menea el rabo y busca palos ajeno a la competición. El reencuentro con las amigas y compañeros tonifica mis mejillas. Muas-muas a discreción.
9:45 Entramos en el templo de la escalada, o eso proclaman los del Ayuntamiento (aunque la autenticidad y carácter de la escalada urbana -gratuita- en el túnel de la Fuixarda no la tendrá jamás). Se reparten camisetas y dorsales. Llevo el 62 y huele a nuevo.
10:00 Las clasificatorias están a punto de comenzar y salgo primera. Hay que calentar a toda leche. Por suerte, de momento solo estamos las chicas y la zona de aislamiento tiene un buen panel. Unos cuantos pasos y luego unos bloques, no voy a calentar más porque no tengo tiempo.
10:15 Comienzo algo nerviosa, pero tras el primer bloque me tranquilizo bastante. Pensaba que no podría levantar el culo del suelo y he podido encadenar. Uf, menos mal. Los bloques son muy altos y los pasos totalmente distintos a los que estoy acostumbrada. Algunos tienen partes técnicas y la mayoría son atléticos. Hay que leer bien pero son fáciles, originales y curiosos.
10:40 Llevo tres bloques encadenados pero el cuarto se resiste, lo visualizo "with the ass". Cara de tonta cuando veo a Tere resolviendo fácilmente. A cascarla.
10:50 Quinto bloque, leo bien pero ya falta bloqueo. Al menos he terminado, no tengo demasiado claro mi pase a la final, deberé esperar un buen rato. Intriga.
11:00 Estoy en las gradas con Helena, Tere, Shirleys y otras competidoras. Muy relajada pero con ganas de saber si paso o no.
11:30 Aleluya. Estoy en la final, voy sexta y pasan ocho. Muy satisfecha.
12:30 Mientras vemos a los chicos decidimos ir a comer a casa de Helena. El hambre me ataca de golpe, mi estomago vuelve a la carga.
13:30 Aparcar en pleno de Sant Boi a mediodía es muy duro.
14:00 Tere y yo somos los pinches de cocina de Helena, que nos manda poco y nos ofrece mucho: galletitas saladas de queso, frutos secos y cerveza (0.0, qué desgracia tan saludable) ¿Cómo coñe quiere que la ayude con tanto picoteo?
14:30 Ensalada de pera, pollo al limón, patatas con pimientos del padrón, verdura con algas, mostaza muy picante. Nos lo merecemos.
15:30 Habitación de la fierecilla del Baix Llobregat, momento de intimidad y relax en la super- cama. Creo que Helena duerme, respira con mucha calma. Yo cierro los ojos y por mi cabeza pasan cosas inconexas, estoy a punto de entrar en fase REM, pero no. De repente me siento activada, maldito reloj interno que se prepara para competir. Paso la mano por delante de la cara de Tere, ni se inmuta… no se la oye así que no sé si duerme o solo descansa. Qué jodías. Me sudan las manos.
17:50 Hemos vuelto a la Fuixada. Los competidores esperan sentados al sol o escalando en el túnel. Nos enteramos de cómo ha acabado la clasificatoria masculina y al momento nos toca entrar.
18:20 En la zona de aislamiento veo que salgo otra vez primera. Qué rollo. Además me tocaría salir tercera pero ya es demasiado tarde para que cambien el orden, se excusan.
18:55 Salimos todos los finalistas para la presentación. Aplausos y problemas de sonido. Shirleys y Marco me animan a grito pelado, la gente les mira, serán…
19:00 Me toca, estoy sentada de espaldas al primer bloque mientras me indican que aún quedan dos minutos. Mis padres están ahí, cuánto los quiero, aunque lo haga fatal van a estar encantados conmigo. Te he traído un flan, dice mi madre sonriente desde el otro lado de la valla (un flan…sí, cómo un flan estoy ahora). También saludo a mis titos: Catx y Magda, con su hijo Alex (sí, el chavalín de 12 años que hace 8a). En las gradas no reconozco a nadie, demasiada gente, demasiado lejos. Bueno, a Shirleys y Marco sí, porque son inconfundibles y hacen que se me escape la risa.
19:05 Primer bloque, salida rara, paso cruzado y lanzar a una -mierdecilla- regleta. A la tercera la agarro y subo tres pasos más. No me queda fuerza y viene un paso largo. Caigo. 1 Bonus.
19:10 Segundo bloque, salida de volumen invertido. Veo una presa donde intuyo que deberé usar para empotrar la rodilla y mi pantalón no puede ser más corto. Me da igual, aquí también hemos venido a desollarnos, ¿no? Pues a eso voy. Me rasco con furor el muslamen al empotrar pero no hay manera de moverse más de dos pasos, esto es durísimo.
19:20 Tercer bloque, pasos de trámite y lanzamiento o paso largo que no resuelvo. Lo veo, sé cómo debería hacerlo pero no puedo. Intento un par de métodos y lo dejo.
19:25 Nos están machacando de lo lindo. Veo a Berta un poco preocupada, y, aunque entiendo su malestar como equipadora, a mi me gusta que los bloques sean duros. Ahora estoy muy tranquila y me alegro de haber salido la primera. Miro a las que van escalando detrás de mí, ninguna llega tan alto en el primer bloque y en el segundo no hay fortuna para ninguna tampoco. Apenas me he movido pero estoy muy cansada y aún quedan dos bloques. Bebo un sorbo de agua.
19:30 Cuarto bloque, odioso mantle y contorsionismo engorroso. Qué claustrofobia, qué tensión estar ahí encajonada. Me sudan las manos… y mi magnesio ahí en el suelo. ¡Uf ! Toco el bonus pero resbalo irremediablemente. Me veo patosa en este bloque, creo que aquí debería haberlo hecho mejor.
19:40 Quinto y último bloque. A por todas, estoy convencida de que este es más fácil. Pasito al salir del techo que me sale a la tercera cuando cambio punta por talón: ¡qué diferencia! Si lo hubiese visto antes, qué rabia…Cojo el bonus y sigo. De la última presa al Top hay una eternidad y yo ya no puedo más. Caigo. 19:50 Estoy con mis padres y María comentando la jugada y la dureza de los bloques. Vemos que hay pocos encadenes pero me sorprende gratamente como Tere resuelve el tercero: Ole.
20:30 Insólita clasificación final femenina, me alegro muchísimo por todas ellas. Casi no puedo felicitarlas porque las secuestran para el control antidoping. Me despido de mis padres y me quedo con Iris comentando la final masculina. Me duele la espalda y me zampo el dichoso flan.
20:50 Los Tops de la final masculina suceden sin cesar, ¡qué tíos más fuertes! Ramonet está quedándose con el público con un salto acrobático que repite una y otra vez, qué risa.
21:15 Llega Esteve directo desde Siurana casi al acabar la compe. Es un no parar de amigos entre público y competidores, con los cuales medio quedamos para ir por ahí a cenar pero el anarquismo reina en la sala. No hay manera de coordinarnos, somos demasiados.
22:00 Parece ser que el plan es ir a un chino en carretera de Sants. El hambre apremia.
22:45 No hemos localizado el chino y yo estoy que me muerdo los codos. Esteve me mira preocupado (por su integridad, claro). Cogemos unas pizzas y unas cervezas y nos sentamos a esperar -comiendo- al resto.
23:00 Llaman unos, llaman otros y aquí nadie se aclara. Me fastidia porque me hubiera gustado reencontrarme con la gente pero después de saciar mi apetito lo veo todo desde una alegre perspectiva. Contactamos con Jaume que nos invita a su morada.
23:30 Alegre sobremesa. Me iría a dormir pero cada vez que Jaume habla de un tema mi curiosidad despeja el sueño.
01:30 Sé que Esteve se quedaría en la cama de Jaume (con o sin Jaume, esa es mi duda), pero no consiento tal sublevación así que llega la hora de decir adiós e ir a por mi coche.
02:00 Intento recapitular y no pasar de 110 km/h. Pero la verdad es que ni paso de 100, ni pienso en nada concreto. Estoy demasiado cansada.
02:30 Ducha, lanzamiento a la almohada y caída en plancha a la cama, qué bloque más fácil.
Toda la Semana Santa dando tumbos: de Margalef a Barcelona, de Rodellar a Sabadell, de Subirats a Terradets. Y no, no nos regalan la gasolina -lagrimita de dolor recorre mi mejilla- pero al menos hemos podido escalar esquivando la lluvia y eso, barril de Brent mediante, no tiene precio.Demasiadas horas de carretera traen insólitas vistas -o el aburrimiento agudiza los sentidos-.
Pero ya está, hemos divagado demasiado perdiendo el norte, ahora, por fin, podemos encarar el timón hacia el faro que ilumina nuestro rumbo. Más romántico no se puede. ¿Qué de qué estoy hablando? Pues muy fácil, del OPEN BLOC 2011 BOUS de La Salle, puro amor en estado resinoso. Y es que la primavera es así, amor y hormonas aflorando en cada regleta, en cada romo, en cada chorrera. Si queréis comprobarlo y vivir en vuestras carnes este enamoramiento brutal solo tenéis que ir a La Salle los días 4 y 5 de mayo donde podréis acariciar cada canto o agarrarlo con pasión hasta conseguir el Top. Nota: El agotamiento está asegurado.
Como ya es habitual tras una compe de bloque, ahora muero de dolor de agujetas. Quizás hoy aun padezco más de lo habitual gracias al nuevo sistema de competición tipo "americano" donde salen todos los competidores a la vez y tienen x minutos para resolver los bloques. Con este método los nervios ya no existen pero la dificultad de los bloques es mucho mayor, evidentemente, ya que puedes probar el bloque durante más rato y aplicando los movimientos de tus compañeros. Mola.
Imágenes de la final masculina donde Carlos Catari (foto superior derecha) dominó absolutamente.
Foto de la final de los amigos de Arepa. Gracias por la galleta, de coco, jejeje.
Lo que os decía, estoy hecha polvo pero contenta. Ha sido una muy buena edición del Campionat de Catalunya d'escalada en Bloc. Quedé subcampeona oficialmente (oh, qué novedad), aunque en realidad fui tercera ya que la buena de Sara -la atrapa conejos de Collbató- se posicionó en segunda plaza, pero, al ser de la federación aragonesa, no puntuó para esta prueba.
Las nuevas generaciones, de momento son encantadoras y me dan chuches; dentro de un tiempo ya veremos quien da caramelos a quien. Podio femenino, ahí estamos Shirleys (3a), Helena (1a) y yo (2a).
Dejando al margen los resultados, decir que fue un día soleado y festivo, repleto de amigos, helados, regalos, cerveza y bravas y buen rollo en general. Quiero más compes así.
Hoy voy a dar rabia porque necesito explicar lo bien que lo llevo en general excepto el paso del tiempo. Esa manía de poner cifras a todo nos va a matar (en sentido literal). Hoy cumplo años, no diré cuantos porque me parece hasta obsceno. Yo me quedé en los 14 y cada vuelta que nuestro azul planeta da al sol me marea con otro año más en el currículum. Tengo el síndrome de Peter Pan, lo asumo gustosa, y me fastidia sobremanera cumplir años. No me gustó pasar de primaria al instituto, no soporté el día en que "me hice mujer" -horrible eufemismo para la sangre y el dolor: la matanza de Texas cada 28 días- (ho sento, però algú ho havia de dir), no me hizo ilusión cambiar el instituto por la facultad, y menos aun la facultad por el trabajo. No quiero crecer, ni madurar, ni envejecer. Puaj.
Pero dejando de lado mis manías personales, la fecha de mi cumple es la que es, y celebrarlo es lo mínimo que puedo hacer para sentirme un poco mejor. Y eso he hecho, con una pequeña ayuda de mis amigos, como la canción de los Beatles. Así pues, creo que nunca he celebrado tan a gusto un cumpleaños.
Ah...qué recuerdos, de la semana anterior, cuando aún era joven y me atrevía a coger fieras en brazos. Por cierto, la aterciopelada chaqueta es un regalazo que se marcó Helena, gràcies encant!
Mi verbena particular empezó el sábado en Tortosa, donde gané la primera prueba de la Copa Catalana d'escalada, concretamente los festejos comenzaron en el podio, cuando se me entregó un lote satisfactoriamente lleno de productos autóctonos (queso, vino, miel, aceite... resumiendo, el paraíso terrenal). La verdad es que aunque no hubo mucha participación, la competición fue superior: vías de desplome rodellaril, nuevos horarios mucho más cómodos para los competidores, clasificatorias a flash y, sobre todo, compañía inefable e inagotable -gràcies-.
Clasificatoria en el super rocódromo de Tortosa. Impresionante desplome lateral que recorre el techo.Foto: Sergi Chavarria
Y ayer estuvo aun mejor, si cabe. Por la tarde fui con Esteve a Gelida, mi hogar en el sentido más amplio de la palabra. Gelida, aparte de ser el pueblo que me ha visto crecer, es la escuela de escalada que nos ha introducido en lo vertical. Pues ayer, vísperas de mi cumple, quería encadenar el que sería mi 8a número 30 (para más inri). La vía escogida: Amb la boca plena de sika. El primer octavo que vi en mi vida, habré pasado por su pie de vía cientos de veces para ir a escalar, pues está a la entrada del sector. Vía mítica para todos los de la zona. Total, me enrollo como una persiana (síntoma inequívoco de que ya estoy viejuna, perdonadme), que hice la ruta y al bajar, sorpresas del destino, conocí a su equipador que nos contó la historia de la vía, equipada hará unos 20 años. Os prometo que es de los encadenes más emotivos a nivel personal que he hecho nunca y me lo tomo como el mejor premio que me podía dar. Ahora bien, si alguien quiere regalarme algo más, ¡adelante! que no se corte. Los regalos nunca son pocos y los años siempre demasiados. Eso sí, como decía Frank Sinatra "The best is yet to come".
Leo en el blog de Dani Fuertes las últimas hazañas de Adam Ondra: ha encadenado ya cuatro ochocemases a vista. El chico está forjando su propia leyenda con tan solo 18 años. Es increíble pero me da rabia que, aunque lo intente, no concibo la magnitud de tales proezas. Se me hace inalcanzable entender que es eso de hacer "8c+ a vista". Es como las distancias cósmicas, puedo retener las cifras pero mi cabeza no las asume porque no las entiende de tan abominables que son. En resumen, que me he quedado flipada y me he puesto a buscar información para ilustrarme en lo que significa escalar tales grados "on sight".
Rimas Y he encontrado lo que sigue, que no tiene demasiado que ver pero me ha parecido educativo igualmente. Es una especie de refranero del escalador:
Tiran más dos tetas que dos regletas Vale más cinta en mano que canto y volando En el último romo voló el palomo Al mal tiempo buen panel Más vale ocho y atento, que ochenta con grigri
Y aquí os dejo dos fotos de los últimos sitios donde he escalado: Calders, donde mora el polvo y Terradets, donde mora el guiri.
Pere, el mister, sobre Balrog (8a) del sector central de Calders.
Cristian en Anarquista (8a+) de les Bruixes en un soleado y caluroso día.
+ Rimas, de los comentarios del post
No por mucho plafonear se encadena más temprano Qui no vulgui pols que no vagi a Calders No haces mas grado porque te pesa el nabo Amb agulletes a les tetes ja no tibes de regletes Dame canto y dime tonto La avaricia rompe el tendón No dejes para mañana lo que puedes encadenar hoy No tires tanto que te pones tonto (rodolí i nom de via...) Ante la duda la más cantuda De romo a romo y tiro porque me eslomo A friend regalado no le mires el dentado