miércoles, 23 de febrero de 2011

Miles de años escalados

La tasa de sedimentación es el espesor de material depositado por un periodo de tiempo. Simplificando mucho y para lo que nos concierne aquí, es lo que ha tardado una pared de roca sedimentaria en crecer. Las rocas sedimentarias se forman de la siguiente manera, primero se deposita el material y luego este, si se dan las condiciones adecuadas, se trasforma en roca. Entonces, podemos asignar una tasa de sedimentación a las paredes formadas por rocas sedimentarias.
Y ahí va la frikada del día. Si asumimos que la tasa de sedimentación mediana de Montserrat, más elevada de lo habitual, fue de -agarraos- 300 metros por cada millón de años (sí, a eso le llaman rápido), podemos concluir que escalando una vía deportiva de 25 metros, estamos paseando por unos 83.000 años, casi ná. Y si cogemos la tasa de sedimentación máxima atribuida a Montserrat (1.100m/Ma), la misma vía de antes nos proporciona una corta excursión a lo largo de 22.700 años, mucho menos que el ejemplo anterior, claro, porque ha sedimentado más material en menos tiempo. En cualquier caso, un viaje por la historia geológica ¿No es una maravilla? (pregunta retórica, que a nadie se le ocurra responder que me da una depresión)

Muchos más años escalados que escalando. En el techo maldito ya llevaba unos 50.000 años, no me extraña que sea tan duro!

Todo esto que os explico se me ocurrió el domingo mientras volvía de Montserrat en el coche, jubilosa por encadenar la vía Sprint final, un 8a+ de presa pequeña y continuidad. Cuando me alejaba de la montaña iba tomando perspectiva del asunto: Había estado tan cerca de ella que pude tocar los cantos que conforman su especial conglomerado, luego, de bajada al coche, pude ver sus paredes y canales y, ahora, de vuelta a casa, el macizo tomaba su característica forma de sierra redondeada. Y de ahí salté irremediablemente a la versión temporal del asunto que os he contado. Ale, ya os he dado la paliza un rato, pero ya sabéis lo que dicen: un poco de geología, leída que no lanzada, no hace daño a nadie.

jueves, 10 de febrero de 2011

El peso de la responsabilidad

Te lo suplico, no me hagas ir más al gimnasio” le escribí a mi entrenador el otro día, “Tranquila que no vas a ir más…de momento” fue su angustiante respuesta.
Tras intentar ahogarme durante unas semanas empujándome a la piscina, sabiendo que me repele más el agua que el jabón a un hippie, se le ocurrió rematarme mandándome al gimnasio a realizar unas cuantas sesiones de pesas. Tócate los huevos: justo aprendo a nadar sin llamar la atención que le ha faltado tiempo para enviarme al templo del bíceps. El horror que he vivido allí no lo puedo expresar con palabras, aunque quizás sí con sollozos. Probaré.
Entrar ahí fue todo un choque hormonal, la testosterona fluía a raudales cuan río desbordado, es más, yo diría que se podía palpar o, peor aún, que te palpaba ella a ti. Había varías chicas en las bicis elípticas meneando más de lo necesario el pandero y menos de lo conveniente las piernas. Y luego, ahí estaban ellos, 30 flamantes tíos en las máquinas ejercitándose en simpáticos grupitos de 2 o 3 neuronas. “No me intimidan, no me intimidan, no me intimidan”. Ni caso. Me intimidaron de tal modo que lo primero que hice fue subir a una bici durante 10 minutos elucubrando una estrategia que, 1. Me permitiese realizar mis ejercicios con la tranquilidad de un novato (vale, no puedo levantar este peso, lo hago mal pero no quiero tus consejos y menos tu ayuda) y, 2. Me apartase al máximo de cualquier tipo de relación verbal o no verbal con ellos (no me hables, no me mires, no me toques).

Cuando el mister vió que me dedicaba a hacer esto en casa me mandó directa al gimnasio. No entiendo, con lo bonito que queda.

Primero localicé todas las máquinas donde tenía que hipertrofiar mi cuerpo serrano y, luego, inspeccioné a los usuarios en general, para ver cuáles me daban sólo repelús o mucho repelús. Descubrí que la mayoría me hacían achinar los ojos como un gitano con sed de venganza y que ninguno me dirigía la palabra, gracias a Dios. Solo uno provocó mi admiración. Un tipo que estaba ahí para trabajar duro, concentrado haciendo sentadillas con unos 200 quilos en barra, ahí es ná. Me enteré luego que es un casteller de los que aguantan la torre desde abajo (Vilafranca es la cuna de esta tradición patrimonio de la humanidad).
Cada vez que he ido al gimnasio lo he encontrado allí, con sus fuertes gemelos y a lo suyo. Tan solo cruzamos la mirada una vez, la última que fui. “No estoy para tonterías, apartaos capullos y tu también, niña floja” parecía decir con sus ojos, lo que no sé es si pudo interpretar mi mirada felina, sí, de gato pisao “Esto es un asco, me quiero ir a casa”.

Que no vuelvo más.

sábado, 5 de febrero de 2011

Inmortalizadas

Masriudoms. Servidora sufriendo a vista en el 7c nº4. Foto: Manuel Velazquez

L'Agulla del Senglar, Montserrat. Julia y otra chica en la Ben Petat (8a) y Tom Sayer (6c) respectivamente. Foto: Marieta.

L'Agulla del Senglar, Montserrat. Pasando calor en Sprint Final (8a+). Foto: Oriol Pascual.

L'Agulla del Senglar, Montserrat. Pasando todavía más calor en Sprint Final (8a+). Foto: Oriol Pascual.

sábado, 29 de enero de 2011

Montserrat con nata

Menuda tormenta la que cayó ayer por aquí, por no hablar del frío de la semana anterior (el cambio climático está insoportable). Cuando me fui a dormir ya daba por perdido el día de hoy pero esta mañana ha amanecido radiante y nos hemos ido a Montserrat. Al irnos acercando al emblemático macizo nos hemos dado cuenta de que había nevado. Y eso me mola: Montserrat coronado de nieve recuerda a un flan con nata y de ahí que me guste tanto (Montserrat nevado…y el flan con nata pues también).
Así que hemos empezado a andar con muy buen ánimo y mejor apetito los cuales han ido in crescendo después de encadenar Ben Petat, un 8a que otrora fue 7c+ contundente. Tras un raro episodio de taladro inquieto, que no quiero contar por no saber a ciencia cierta, subieron la reunión unos metros y ya nadie duda de su dificultad (o al menos yo no). El caso es que allí hemos coincidido con Julia y con el fanático de Oriol (Tranki) que ha secado a conciencia los cantos mojados y me ha hecho un flash clave para encontrar los pies de la sección dura. ¡Una cerveza para el caballero!

Recordando movimientos al sol en l'Agulla del Senglar. Corazón en la reunión de la Ben Petat (jodó, qué romántica soy) y la nieve al fondo.

miércoles, 12 de enero de 2011

Conglomerado espiritual

La tarde del último día de mis vacaciones navideñas marchaba sola de l'Agulla del Senglar. Después de tantas jornadas escalando con gente y sitios distintos me apetecía hacer balance mientras caminaba hacia el coche entre el romero y el tomillo. Tenía un punto emotivo ese momento; mis ojos se humedecieron estimulados por la belleza de Montserrat al atardecer y por el peso de la mochila sobre mis contracturas. Me esperaban 45 minutos de reflexión, de mudos agradecimientos a la cantidad de amigos que he (re)descubierto, de contemplación paisajístico-geológica y, si me apuráis, de exaltación de la vida.

Montserrat, hermosura sin parangón. Yo misma inmortalizada por Luichi en El Vianant (7c+), Vermell del Xincarró.

El plan de andar por tal paraje y de pensar en tales temas –¡a la vez! soy mujer- se me antojaba como algo sumamente enriquecedor y me regodeaba con la perspectiva de un retorno a casa tan profundo y guay. A los pocos minutos de andar ya había honrado interiormente a todas mis amistades, ya había admirado los pináculos montserratinos y rememorado su génesis, ya había olido el aroma de las plantas mediterráneas al frotarlas en mis manos, ya había saludado dos cabras, ya me había quitado la chaqueta y ya me estaba despistando del programa inicial. El resto del camino lo pasé recordando obsesivamente todos los pasos de la última vía que acababa de probar y rumiaba lo que merendaría al llegar a casa. Cinco largos minutos de misticismo existencial para dar paso a cuarenta cortos minutos de intrascendencia. Así es la vida.

lunes, 3 de enero de 2011

Un fin de año jodidamente bueno

No teníamos tele ni sintonizábamos emisora de radio alguna y, por ende, tampoco hubo elección. Esteve se encargó de darnos las campanadas al mismo tiempo que tomaba las uvas (los otros tres presentes somos demasiado finos como para hablar con la boca llena). Decía el bendito, en plan maestro de ceremonias, dong, dong, dong...y así hasta veinte o más dongs. Al chico le gustan las uvas, ¿para qué conformarse con una docena pudiendo comer el doble? La arraigada tradición de las doce campanadas al carajo. El resto, unos por la risa y otros por el excedente de grano en boca, casi morimos atragantados –momento peligroso anual donde los haya, me apuesto uno de los grandes a que ahí hay un jodido pico de mortalidad-

Lo de jodido no lo digo por decir, veréis. Esta jerga de personaje matón del Tarantino es la que usé sin darme cuenta al, casi, caer en cada uno de los tres movimientos difíciles finales de un octavo de Montserrat (Somni diabòlic, 8a). Aun no sé cómo me aferré a la roca que surca esa vía en los últimos estertores del año –peazo rapsoda soy- mientras me decía cosas muy feas a mí misma para sacar la rabia, todo ello tan inconscientemente que al llegar al canto salvador estaba perpleja –rapsoda y poseída, lo que me faltaba-. Un buen final de año, sin duda.


Noche de Fin de Año, fiesta, descontrol, bacanal y desfase total. Y lo segundo no son cagaditas de cabra sino catànies, los dulces perfectos típicos de Vilafranca del Penedès.

Pero un mejor inicio. En los albores de este nuevo año, puedo presumir de haberlo inaugurado escalando, como manda la Ley (la mía, claro). El día uno en Terradets con Lluiset, que encadena su primer 7c+ (é una mujé digna de admirá), e Ignasi, que apretó de lo lindo. La menda encadenó Primera línea, un octavo venido a menos en cuanto a grado, 7c+, y adherencia pero no en cuanto a elegancia, o sea, igual que un Ferrero Rocher. Y el día dos lo pasé escalando y cotorreando, perdón, argumentando acerca de temas trascendentales con Anna en Santa Linya. Eso sí es empezar bien el año y no los cotillones de dos días de resaca, y no miro a nadie…

lunes, 20 de diciembre de 2010

Original a rabiar

De original no tiene nada, pero me sentiría mal por no hacerlo así que...


Y, por favor, como decía aquel: Amaos los unos 'sobre' los otros.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Vaca sin cencerro

Así voy yo, por la ruta de la trashumancia roquera, donde me lleven mis pastores adoptivos que, solo con soportarme, ya hacen mucho. Por eso mismo, no exijo a donde quiero escalar, soy como una compresa: fina, segura y adaptable perfectamente a cualquier... plan (pensabais que iba a poner "bragas" como en el post anterior, eh? pues no, me niego otra vez).
Evidentemente, ir de un lado para otro no es el mejor método para triunfar encadenando vías, pero sí es el mejor método para triunfar dejando proyectos. Eso sí, estoy probando un montón de rutas nuevas y tengo que espabilar más:
  • Cargo mi propia cuerda (aquí va un "ooooh" de admiración)
  • Llevo mi comida y mi agua (bueno...la comida siempre la llevaba yo, hay cosas que no se pueden dejar en manos ajenas con los tiempos de crisis que corren)
  • Monto mis proyectos (esto también lo hacía antes, pero queda bien decirlo y, realmente, la mayoría de vías las encuentro montadas)
  • Escalo más rápido (cosa bastante tonta, lo sé, pero me sabe mal que tengan que estar mucho rato asegurando cuando soy yo la infiltrada en un grupo, y más si es impar)
En resumen, soy una escaladora emancipada, cosa que necesitaba, pues me tenían muy consentida.

La verdad es que últimamente he disfrutado de sesiones fanáticas: en Margalef probando (y encadenando) Maligna (7c+) en les Espadelles y, bajo consejo de Angie, Laura, un 8a increible en el Balcó de l'Ermita; en Siurana gastando yemas, en un mano a mano con Lluiset, en el paso de la clásica y dura La Punyetera (7c+); y, en Montserrat, peleándome con El Somni diabòlic, 8a típico de l'Agulla del Senglar, vía que me está quitando el sueño desde que la probé porque me ha robado el corazón y no sé cuando volveré a ella (me namorao).

Y ahora os voy a presentar a Mis queridos comilones:

Ignasi en Beta de boira (7a) de les Espadelles, es como un hermano (es más, yo diría que lo es), siempre dispuesto a comer pipas, cacahuetes y pistachos (y con cáscara, el angelito, doy fe); Lluiset, pensativo en Siurana acerca de qué comer: ¿madalenas, plátanos o pa amb tomàquet? seguramente de todo ello y mucho; Neula, ¿hace falta que añada algo más acerca de su proverbial apetito?

Angie, escalando en Laura (8a), diría que es la tía que zampa más de este mundo (y no hay ironía en el comentario, me quedo pasmada viéndola comer), es una verdadera lima.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Sexo, drogas y rock&rock

¿No me digáis que el título del post no mola? De original tiene poco, pero seguro que es efectivo captando visitas, viciosillos.
El problema es el mismo que tienen ahora los políticos, ver cómo justifico mi grandilocuencia...

Rock&Rock
Santa Linya el sábado y Santa Linya el domingo, peazo cueva en peligro de extinción donde me peleé, entre otras vías, con el 7b+ más duro que he probado en mi vida: columna kalymna. Recotación ya y palmaditas en el hombro el día que la haga, si es que llega.

Uno de Reus en el 8a Pegue nocturno (y también le costó más el 7b+ que el 8a. Tenía que decirlo, perdón)

Drogas
Síntomas: Ojos rojos, descoordinación, alegre cabeceo a lo Bob Marley, empanamiento generalizado y, si pudiese, risa floja.
Diagnóstico: Mi perra se ha comido un porro.

Esta es la hipótesis más plausible para explicar lo que le pasó ayer a la buena de Neula en Santa Linya. Pero, ¿cómo? ¿de dónde lo ha sacado? ¿es que acaso fumaban los neandertales de la cueva y aun hay provisiones enterradas? Son las preguntas que me hago ante el sano colectivo escalador, que como todos sabemos, es incapaz de agarrar ni un cigarrito de chocolate (de cacao, mentes perversas, de cacao).
Pero no os preocupéis más, para alegría de todos hoy el can ya estaba en su estado hambriento y nervioso habitual.

Sexo
Quien dice sexo dice promiscuidad (no cuela, lo sé, pero también suena interesante, ¿no?). Ha llegado un momento en que mi poco celoso compañero de fatigas me ha pedido que le ponga los cuernos, que le sea infiel, que me vaya con otros, que él tiene tareas que realizar: "ve en paz, querida". Pues yo, indecisa y tímida como soy, me he dedicado a quedar con lo mejorcito y lo peorcito de nuestras tierras para escalar (ya, menuda decepción para los menos avispados, me refería a adulterio en la roca, ¿qué os creíais? esto no es Falcon Crest). Y así, entre delicados bous y fortachonas bouas he cambiado constantemente de gri-gri como quien cambia de... canal (y no pienso poner "... bragas", es muy vulgar y me estoy quitando).

La de Sant Boi en Irak atack, 8a+ a bloque.

lunes, 15 de noviembre de 2010

La última copa

Otra crónica más de las tropecientas que están inundando la red desde que terminó la Copa de España de Escalada 2010. Seré breve para no empachar al personal y hablaré de mí exclusivamente, porque del resto ya sabéis bastante (lo que tiene que inventar una para poder mimar al ego).

Helena, los bous de Berga -tito, estos chavalines cada día están más guapos, ¿a quién habrán salido?, cuidao!- y yo.
Foto: Catx


El resfriado y el cansancio del entreno son las mejores excusas que se me ocurren para defender mi sexta plaza en esta competición y en la clasificación general de la Copa 2010. La verdad es que no debería haber dicho lo anterior (pues bórralo, diréis) pero me gusta explicar lo que en algún momento me sobrevuela la azotea, aunque sea estúpido. Mejor que me deje de divagar –prometí ser breve- y valore lo positivo de esta competición, de la cual, dicho sea de paso, he quedado contenta. La alegría me la da el haber encadenado la vía de clasificatoria y, me pongo cursi , el reencuentro con las amiguitas (y con los mozos también, que no se me ofenda ninguno).

Contenta de verdad al llegar al Top.

La copa ya acabó pero algunos insistieron en continuar aferrados a ella tras la competición. Aunque, como dice Helena, eso es otra historia…Y no la mía, precisamente, yo me despedí a la francesa de los “copistas” para dormir unas pocas horas e ir a escalar –llamémoslo así- el domingo a Siurana.


lunes, 8 de noviembre de 2010

Dulce castigo

Te vas a morir de gusto le decía a Esteve mientras me perseguía con interés. Y no, no le estaba insinuando un masaje con final feliz, ni tampoco me refería a un postre a base de chocolate. Captada su atención, más por lo que tenía entre manos que por lo que le decía, empecé a recitar: 7b, 7c+, 8a, 8a+, 8a, 7c+, 8b, 8a, 7b+, 8a+, 8a... Los grados de un sector al que tenemos muchas ganas de ir y del cual, por fin, ya tenemos reseñas. Y entonces fue cuando el tío me quitó la guía de entre las manos y pasó a hacerme caso omiso. Ya iba a desenfundar el cuchillo jamonero cuando Esteve me mostró otro sector que me dejó primero embobada y luego mordiéndome los codos, pensando en la suerte de vivir tan cerca del meollo, en el poco tiempo que tenemos para escalar y en lo mucho que nos queda por trepar.
Todo este estrés es gentileza de Pete O'Donovan y Dani Andrada, los padres de una nueva guía de escaladas en Lleida.


Cambiando de tercio, este finde hemos escalado en Margalef, donde mi acuático cuerpo (tras 4 sesiones de piscina ya puedo decir que nado como pez fuera del agua, lo cual es un avance, por lo de pez) empieza a acusar tanta actividad dentro y fuera del agua, o dicho de otro modo, he aquí la resaca del dulce vino del entreno*.

La Essau escupiéndome en la cara de nuevo. Foto: Laura Serra, intrépida reportera.

*Nota para amaltea: ¿Lo ves? las mariposas de Nabo, Vladi para ti, me están trastocando.

lunes, 25 de octubre de 2010

En medio hostil

Está claro que mi entrenador quiere deshacerse de mí y, desgraciadamente, sí sabe cómo. "30 piscinas" me mandó nadar el otro día. Algo, para la mayoría de vosotros, nada fuera de lo normal, "poca cosa" diréis. Un gran reto para mí. Un reto cabrón, puntualizo, sobre todo para alguien que en su vida ha nadado una sola piscina. Eh, no me miréis así, no es culpa mía, mi madre prefirió apuntarme a ballet en vez de llevarme a la piscina; en la escuela del pueblo jamás nos dieron clases de natación y, en verano, íbamos a la montaña donde, como mucho, metía los pies en el río. Mi jocoso destino ha sido de secano hasta ahora y, por eso, en las piscinas, lo máximo que he hecho ha sido pasear el bikini arriba y abajo, tomar el sol y bucear: no tengo ni idea de nadar (a menos que desplazarse por el agua como un perrito cuente como un estilo de natación). Como consecuencia, o efecto de ello, el medio acuático nunca me ha inspirado demasiada confianza.

Hoy no tengo material gráfico propio, lo siento de corazón, por eso cuelgo un par de cosillas que tenía en mente hace un tiempo. Esta me encanta: prohibido el paso, los infractores serán disparados, los supervivientes serán disparados de nuevo.

Total, que tras la orden de nadar pensé "veamos, yo sé que flotar, floto, así que la opción de ahogarme no la barajo como la más probable", de manera que decidí tomármelo como un desafío más. Me fui al Decathlon a comprar todo lo necesario para no llamar la atención en una piscina y, al día siguiente me lancé de cabeza al agua (bueno, es un decir... como evidentemente habréis deducido no sé tirarme de cabeza, así que entré sentada).

Vaya, ya estoy en el agua, 28ºC dice en el cartel. La primera piscina la cruzo a braza que es lo más parecido a bucear y, cuando llego al otro lado me percato de que será duro. La segunda pruebo con el crol -inciso: sé los nombres de los estilos y tengo "cierta" noción de cómo ejecutarlos gracias a la sabiduría popular y a las tardes de sofá viendo las olimpiadas, a partir de ahí afirmo que "nado en el desconocimiento"-. Me pregunto extrañada cómo pueden los nadadores respirar por un lado con el agua a ras de boca sin tragar ese líquido clorado. Con estos pensamientos tan básicos me paro jadeante en el borde, mirando a mí alrededor con la esperanza de pasar desapercibida. Tres de los cinco socorristas (tanta vigilancia me escama, yo creo que alguien dio la voz de alarma horas antes) me están observando de mala gana mientras yo disimulo recolocándome esas ventosas succionadoras de ojos mal llamadas gafas de natación. Qué vergüenza, qué ridículo, y sin embargo... ¡me lo estoy pasando pipa! Soy tan novata y tan torpe que cada nueva piscina que recorro es un éxito flagrante.

Esto de nadar por primera vez fue todo un aprendizaje en muchos sentidos, nunca hubiese imaginado que una piscina pudiese estar tan concurrida. Había un montón de fauna acuática: niños del demonio en pleno cursillo con monitores y papás mirando atentamente, la jauría de socorristas (¿de verdad siempre hay tantos socorristas?), un tío limpiando el suelo con agua a presión, un grupo de abueletes con sus acompañantes haciendo ejercicios con tubos plásticos de colores y varias señoras de mediana edad nadando en el carril de al lado y adelantándome sin compasión todo el rato. Hubo un momento, entre chupito y chupito de cloro, en que pensé que todos me miraban y, no con buenos ojos, precisamente.

La cuestión es que esta semana me tocan 40 piscinas, así que volveré, pero más preparada todavía, si cabe, pues una amiga me ha contado cómo debo nadar y la he estado escuchando muy atentamente y también he mirado videos en internet (de natación, no seáis guarrillos)...
Amigos, si no vuelvo a escribir por aquí ya sabéis por qué, glups.

Vaya...con un socorrista así es de ley ahogarse (tenía el capricho de poner a James -yo le llamo así, ¿qué pasa?- aquí aunque no venga a cuento)

lunes, 11 de octubre de 2010

Callos y callas

Situación insólita la de este finde en Margalef donde nos hemos reencontrado con amigos y bidedos. Escalando en Cova Boix (aka Cova Soleiada) el sábado me percaté que del puñado de escaladores que había, las que más apretamos fuimos tres chicas: Angie y yo en un mano a mano con una vía de chorreras y agujeros (sí, Esteve, tú y un japonés también la sobabais pero con menos salero y, además, me estropea el post decirlo así que escondo el dato, como los políticos) y Helena entretenida con sus rutones.
Espero ilusionada que alguien diga "claro, es que en Margalef las vías son para chicas" para responder "¿por qué no te callas?" o, mejor, que todas las vías duras -pongamos de 8c para arriba- las han encadenado tantos tíos como en cualquier otro lugar, y, digo yo que si fuese ideal para chicas, los machos no habrían hecho tanta vía difícil... Que sí, que hay presa pequeña, pero bloqueos igual de largos. No hay excusa.
Lo que venía a deciros es que cada vez hay más chicas con callos en las manos, y, ¿no es bonito eso a la vez que paritario? Ya lo véis, hoy estoy políticamente correcta/o, qué horror/a.

Angie, nuestra rubia favorita después de la Amstel (vaya, creo que eso no debe ser demasiado políticamente correcto) , forjando el callo en Essaú directa (8a+).

A mí se me arrancaron varias duricias en esa vía destructora.

martes, 5 de octubre de 2010

Campeonatos

Otro Campionat de Catalunya con idéntico resultado al año anterior (y al anterior, y al anterior, y, creo, al anterior): Subcampeona. Y, en pleno arrebato comunicativo, os diré más: monótonos resultados pero alegre competición.

Campionat de Catalunya de Dificultat 2010. Sant Cugat. Foto: Max Pedraza

Helena (la campeona por n año consecutivo) explica el evento con más dedicación que yo en su blog, será porque la jodía no tiene tantas agujetas...

Campionat de Catalunya de Bloc 2010. Reus. Foto: Helena Alemán (el estilo Andy Warhol es para sacar un poco de originalidad entre tanta repetitividad).

Y ya está, se acabaron las competiciones catalanas para el año 2010 y solo falta una prueba para que terminen también las españolas. La sensación de fin de temporada se materializa no solo en el Corte Inglés sino además en las ganas de volver a entrenar para empezar la siguiente con más bloqueo braquial. Me voy a encomendar a San Güllich, a ver si este año consigo acabar algún entreno, porque mis buenas intenciones iniciales siempre acaban en perezosos escaqueos. Ya veremos.