miércoles, 3 de octubre de 2007

El Cogul o como acabar bien el año

El celo ha hecho estragos en mi ser y ahora he vuelto más cabal que nunca para llenar de sensatez este blog. Como veo que vamos de mal en peor os narraré otra de mis historias, la más extrema de ellas, para animar el cotarro.
Era el 31 de Diciembre del año pasado (2006) cuando decidimos hacer nuestra primera, y de momento única, visita a El Cogul. Para los que hayáis ido nunca, El Cogul forma parte de una gran (GRAN) extensión de zonas llenas de bloques en el sur de Lleida -reseñas aquí-.
Pues bien, ese día eramos McKey y sus hijas Helena y María, Núria, Esteve, Marieta y yo. A mi me encanta ir con niñas porque me miman y me nutren. María y Helena, que son muy artísticas, siempre me escriben poesías o me usan de modelo para sus dibujos.
Nada más llegar me sentí feliz, el día era fresco pero soleado y al bajar del coche me di cuenta de que lo pasaría genial en ese lugar. Mientras los otros se dedicaban a subirse a los bloques por los sitios más raros, yo me subía por los fáciles y les esperaba arriba dudando de su capacidad para llegar hasta mi.
El caso es que al rato ya me había aburrido de mirar sus cuerpos contorsionándose y sus caras con expresiones de esfuerzo que enaltecían su lado más memo. Así que me fui de paseo hasta una suave colina rodeada por una valla. Y como la valla estaba abierta, entré. Allí había una piscina, o también llamada balsa de riego para los no-perros, GENIAL. Me acerqué para beber -Marieta y Esteve siempre se olvidan de darme agua- o para mirar, no lo recuerdo pues lo que sucedió después aún me tiene traumatizada. Al intentar acercarme demasiado, puse mis patas sobre la pendiente forrada de plástico liso y resbaloso y empecé a caer como si de un tobogán se tratara. Al agua. Intenté salir pero mojada resbalaba muchísimo y, además, había unos tres metros de plástico pues la balsa era muy profunda. Allí estuve nadando un buen rato hasta que -menos mal- apareció Marieta. Ya hacía rato que les oía pero a los muy zoquetes no se les ocurría mirar en la balsa y para más inri, yo no podía ladrar pues bastante tenía con nadar dentro del agua helada.
Marieta me miró horrorizada y empezó a llamar al resto. Y ahí apareció él, mi salvador: Esteve. Le miré fijamente a los ojos y el tío no pudo resistirse: se quitó las bambas y los pantalones y se tiró a la fría y oscura balsa. Una vez allí se dio cuenta de que él tampoco podía salir. Los demás actuaron rápido, todo un espectáculo. Se quitaron la ropa para hacer una cuerda con ella (joer...será que no llevamos las cuerdas siempre y ese día solo el crashpad, cachís) pero no era suficiente. Lo siguiente que hicieron fue coger a McKey por los tobillos y, mientras él aguantaba la cuerda de ropa (la cual crugía todo el rato para dar más emoción), Esteve podía trepar hacía afuera con una mano mientras con la otra me sostenía a mi. Aix, que romántico.
Pues ya veis, a la que salí empecé a correr y a revolcarme por el suelo tiritando de frío pero contenta. Y los otros, medio en pelotas, aun no se podían creer lo que había pasado en tan solo unos minutos.

Eh tíos, ahí estoy yo con mi gorro Prana, siempre a la moda. Soy perra bloquera ¿o debería decir blogera?

7 comentarios:

Birdio dijo...

Hi havia boira aquell dia? Per que s'hi pot veure de tot. Amb una mica d'imaginació però.

En fin, per reis, un flotador per a dur al damunt.

Marieta dijo...

jajajaja, quan tingui un moment poso la foto bona. NO se que ha passau.

Mohawk dijo...

Ahora entiendo porque te dedicas al funambulismo, Neula.

:P

PGB dijo...

Deu n'hi do l'historieta, i molt be l'Esteve! Esta fet un Mitch Bucanan!

Marieta dijo...

És tot un mascle l'Esteve...la veritat és que no s'ho va pensar gens i hagués pogut acabar malament la cosa. Segur que ara s'ho pensaria dos cops, jejeje.

Esteve Casas dijo...

Cada dimarts i divendres passo molt a prop d'on va succeir l'esdeveniment, i sobretot els dimarts que veig una bassa semblant, penso que no entenc com em vaig fotre dins l'aigua sense pensar-mo.

El que recordo amb més claretat és la pena que vaig sentir en veure la Neula nadant i que no podía sortir. Aleshores em va clavar la mirada als ulls i de cop ja em trobaba dins l'aigua.

Com a anecdota, l'aigua estaba tant freda que costava respirar i tot.

Neula dijo...

ets el meu heroi