lunes, 10 de diciembre de 2012

Más acá del bien y del mal


¡Oliana!

 

Últimamente estamos enganchados a ese muro extenuante, aunque a unos les agota menos que a otros: Esteve mismo demostraba ayer su gracia natural chapando, sin resoplar ni despeinarse, la cadena de Paper mullat (8b+). Otros lo llevamos peor y bajamos de las vías hechos unos zorros y sin encadenar. Yo misma estoy gozando de esa sensación, de nuevo. Si algún día encadeno Picos pardos (8b/algo muy difícil para mí), si algún día logro pasar de la sección dura, si no me caigo de la emoción en las chorreras de arriba, seré –momentáneamente, ya sabéis como es este deporte- la escaladora más feliz de mi casa. Mientras tanto, seguiré visualizando los movimientos y encadenado con éxito desde el sofá. 

¿Está Novato bien acompañado o somos nosotras las bien acompañadas?
Cambiando radicalmente de tema, aparte de pensar obsesivamente en esa vía, también me ronda por la cabeza un dilema moral fruto de una experiencia personal impactante. Dicho así queda pedante, pero la cosa es simple, hasta un poco cutre, y os la voy a contar porque quiero compartirlo.

Hace un par de semanas me apunté de voluntaria en “el Gran Recapte d’Aliments” cuya función es la recogida de alimentos básicos para gente de aquí que lo necesite. Me alisté más por curiosidad que por bondad (¿existe?), pero la cuestión es que durante una tarde estuve empaquetando comida y flipando al mismo tiempo: 

Llegué al supermercado y ahí nos reunimos todos los colaboradores. Todos menos yo superaban la cincuentena y, también, todos menos yo eran voluntarios de Cáritas. La tarea consistía en pesar y empaquetar toda la comida que la gente donaba voluntariamente al salir del super; previamente a su entrada se les había informado de la campaña de recogida y del tipo de alimento requerido. 

El desasosiego empezó observando a una de las mujeres voluntarias, que asediaba a los clientes del super para instigarles a comprar productos para la campaña. Cuando alguien no le hacía caso, la mujer se volvía hacia los que empaquetábamos y decía “fíjaos, qué gente más mala; los que son amables y se paran (a escuchar mi bondadoso discurso) ya se nota que son buenas personas”. El trauma llegó cuando las mujeres que recogían las bolsas con comida miraban en su interior y, según su contenido, se producían diálogos colmados de amor: 
-         Mira esta, da solo un paquete de pasta, 35 céntimos.
-         Sí, y en cambio en su cesta llevaba galletas Birba, que son caras.

Durante la recolecta, uno de los voluntarios empezó a hablar de los necesitados que acudían a Cáritas habitualmente y que ellos atendían sin ánimo de lucro (pero sí con ánimo cotilla). Demostración de ello fue cuando dos tapadas musulmanas con sendos hijitos compraban cruasanes de chocolate:
-         Estás no van a dar nada porque acuden cada semana a la beneficencia.
-         ¡Qué van a dar! Eso sí, cruasanes los que quieras. Y a Cáritas vienen con unos cochazos que ya me gustaría a mí…Vergüenza les debería dar
(yo) - ¿Pero eso lo habéis visto?
-         No, pero lo sabemos, los maridos las esperan en el cochazo escondidos. 

También fui testigo de críticas personales entre ellos cuando uno se ausentaba. Del veneno de sus lenguas no se salvaba nadie. Y es que lo sabían todo de todos. Señores de la CIA, ¿a qué esperan a contratar a esta gente?

Finalmente, el clímax llegó con dos viejecitas.  La primera entró con un carrito y, sin querer oír a la voluntaria plasta, lo llenó de alimentos, los entregó discretamente y se fue con las manos vacías. Ni un comentario de mis buenos samaritanos (¿estaría siendo más buena que ellos?). La segunda ni la vi entrar, pero sí salir: medio coja, arrastrando su carro y sin mirarnos. Con la mujer aun cerca de nosotros se me partió el alma:
-         Está no nos da nada (regodeo de indignación)
-         Deja, es una pobre viuda, su marido era borracho y el hijo se droga. Una pobre gente. 
 Podrían haber gritado, pero no hacía falta, estoy segura que ella lo oyó todo. 

Salí de ese nido de compasivas víboras pensando que estas personas no me parecían el paradigma de la bondad ni por asomo. En cambio, eran voluntarios para una causa que sí iba a ayudar a muchos y hacían el bien semanalmente. Entre esa sorprendente contradicción me hallo aún.

9 comentarios:

Fernando dijo...

James Stewart está en los cielos, lástima que no su espíritu no se haya quedado en la tierra pues debemos parecer el síndrome "Sálvame Deluxe".
No es que me importe que los representantes de Cáritas se comporten un poco como una mosca cojonera, la necesidad puede obligar y la le gebnte tener una sensibildad más dura, pero ya que representan a una entidad tal cual como Cáritas si que se espera más humildad o mesura en su comportamiento; pues te descoloca y puede provocar una mala imagen de una entidad que no tendría que tenerla.
En fin, todos somos una gama de grises.
Felices Fiestas

Marieta dijo...

Fernando,
Estoy segura que "de todo hay en la viña del señor". No me meto con Cáritas, ¡ni mucho menos! lo menciono porqué además de ser voluntarios ese día, lo eran siempre. Yo cuento esta anécdota concreta, paradójica ella. A lo mejor en otro sitio, con otros voluntarios, sí hubiese palpado la bondad. Simplemente me descolocó el hecho y así sigo...

Ther dijo...

Quan em trobo amb aquestes realitats, només em queda pensar que la gent té o bé massa temps lliure o bé una vida massa aburrida. I quina llàstima que els voluntaris siguin del color que siguin, no tinguin l'ànima que s'espera per aquestes feines.
Bona piulada!! Gràcies

Ponita dijo...

jajajaja cosas de pueblos! (ahora va cuando la cago y me dices que ocurrió en la gran urbe). Es que me ha recordado a las intrigas, cuchicheos e historias de terror varias que ocurrían en el pueblo al que de peque iba a veranear, ver para creer ... En fin, que por un motivo u otro estamos todos de psiquiátrico!

"PACA" dijo...

tufa:"que lo que fagi la teva ma dreta (un romo per exemple)no ho sàpiga la teva ma esquerra (un monodit)" La resposta a la teva contradicció es senzilla: som humans!(pero alguns,com el" novato",semblen "divins".vinga va!,a per el 8b i quan arribi,t`en vas a "Càritas" i els hi ho explicas!

Bi Zaes dijo...

Ahhh!! la meva mare (voluntaria de càrites) te n'explicaria de pitjors!!! i per ambdues parts!!
De tot se n'aprèn!
A muerte amb el projecte, serà com l'aromes, en un plis, ho estarem celebrant!
Ptó de neu!

Lola Steiner dijo...

Habria que pensar si son voluntarios por amor al arte o por amor a que todo el mundo sepa lo bueníiiiisimos que son. Es como los escaladores que se apuntan vias a vista que han "encadenado" con la cuerda por encima, o corredores que dejan el chip a colegas más rápidos para fardar de marcas.
Lo importante no es lo que haces, si no que todo el mundo crea que lo haces.
Vamos, digo yo.

Jordi Pujol dijo...

Posar-se a recollir bosses d'altres, està bé però no és un gran sacrifici envers els necessitats...
i mostrar una actitud negativa envers tothom qui passa, sigui donant, receptor o neutre indica una cosa: FALTA DE RESPECTE PEL QUE ESTAS FENT; aquesta actitud egoista i viperina ens ha portat a necessitar recaptes d'aliments... acàs no podrien fer un plat de macarrons pel veí necessitat i deixar-se d'hòsties, si són tan caritatius?? vaja, purs figurants. quants calés tenen aquests figurants i no omplen un carro de productes bàsics???

veritats com punys per combatre l'idiotesa col·ectiva.

Marieta dijo...

Ther: imagino, com li deia al Fernando, que això ha estat un fet puntual. Però sí, molt de temps lliure té aquesta gent... Una abraçada :)

Ponita: pueblo, pueblo!!! si esa gente sabía hasta el número de DNI de los que pasaban!

Paca: jajajajja merci pels ànims! però quan el faci ja us ho diré a vosaltres que sou molt més macos. Com deia un amic meu, el bé es pot fer de moltes maneres, una d'elles és simplement tractar amb estima als que tens més a prop. Un petó.

Bibibibi: segur que té mil històries, perquè si jo amb un dia ja en tinc una...imagina!!! Apa bonica, a gaudir de l'hivern austriac MUA (i tapa't!)

Lola: la teoría de mis padres es exactamente esa, la de querer aparentar. Aunque más vale aparentar eso ya que de paso haces algo útil para el resto.

Honorable: jejeje, et veig incendiari, que arrives a ser-hi tu i els hi llences el paquet de pasta pel cap... Idiotesa col·lectiva, aquí ho has dit, és el problema global. smuaks!